EL ORIGEN DEL ANILLO DE COMPROMISO: UNA CAMPAÑA DE PUBLICIDAD



Por Percy Taira

La mujer con el rostro sorprendido, un hombre arrodillado y nervioso, sosteniendo en la mano, un anillo con un gran diamante, suele ser la imagen perfecta del amor y de uno de los momentos más importantes y románticos de toda pareja: la propuesta del matrimonio.

Esta imagen es tan difundida, que muchos creen que el acto de dar un anillo a la persona que amas, es un asunto que ha nacido casi desde el origen de la humanidad, sin embargo, no es así, esta "tradición" nació en los años 30 y tiene poco de romántico y mucho de negocio.


El anillo de compromiso



Si bien, las parejas casadas ya usaban un anillo simple de oro como alianza, no fue sino hasta los años treinta cuando surgió la idea de los "anillos de compromiso". 

La responsable de esto fue la compañía De Beers, dedicada a la explotación, talla y comercio de diamantes, que inició una gran campaña publicitaria y de marketing, para poder vender sus diamantes. 

Fue así como la empresa de publicidad N. W. Ayer & Son, lanzó la campaña de "Un diamante es para siempre" con la que se ligó el Amor con el Diamante, dando la idea de que el diamante, así como el amor, dura para siempre. 

El mensaje era simple:  daba a entender que los diamantes son eternos, no se rajan, no se rompen, ni pierden su valor, y así debería ser el amor de la nueva pareja. Por supuesto, ni los diamantes son eternos, ni el amor es así, pero la mentira se hizo popular y al día de hoy, la gente lo sigue creyendo.

Así que gracias a la compañía De Beers, si querías indicarle a tu próxima esposa que tu amor era sincero y eterno, la única forma de hacerlo, no era con flores, chocolates, peluches y demás, a partir de la década de los treinta, el amor era tan grande como el tamaño del diamante.

La campaña por supuesto incluía también mensajes de status social, en donde el hombre mientras más dinero gastaba, más amor sentía por su pareja. Entonces la imagen de hombres galantes, bien vestidos comprando anillos con diamantes enormes y una bella mujer recibiéndolos con una gran sonrisa, se hizo muy popular.

Gracias a esta exitosa campaña, De Beers, no solo logró incrementar sus ventas de anillos y diamantes (mercado además por el cual tenía casi todo un monopolio y podían ponerle los precios que quisieran), sino que generó un nuevo comportamiento social y económico, que se mantiene hasta nuestros días.

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