LA TUMBA DE LA MOMIA DE NASCA ¿EN DÓNDE ESTÁ, CÓMO ES Y POR QUÉ DUDAMOS DE SU EXISTENCIA?


Fuente: Krawix999 Google Site.


La historia más completa y detallada sobre la tumba de las ya famosas “momias de Nasca”, la ha dado el investigador Paul Ronceros, quien con el seudónimo de Krawix999, dio a conocer esta historia a través de su canal de YouTube y su página web alojada en Google Sites (aquí el enlace).

Cuenta Ronceros en su página, que la tumba fue encontrada de manera casual en el 2014 por dos “amigos” huaqueros que caminaban por el desierto de Nasca. Allí, se toparon con una pequeña lápida de piedra de poco más de un metro de largo sobre la superficie. Extrañados por este objeto en plena pampa, decidieron moverla y descubrieron lo que parecía ser una puerta. Ingresaron por aquella puerta y se encontraron con una cámara que no era natural, a manera de cueva, sino más bien, era una habitación evidentemente construida por el hombre. En este punto es cuando la historia se vuelve interesante. La cámara presentaba paredes y techos construidos al estilo inca, es decir, con grandes y enormes bloques de piedra (de un metro de altura) que según Ronceros, hacían recordar a las altas y pesadas paredes de Sacsayuhuamán.

En la referida página, el investigador respalda la historia mostrando unas fotografías que fueron tomadas por los huaqueros en el interior de esta tumba. Allí pueden verse efectivamente, una pared hecha con grandes piedras unidas al estilo inca. Estas son dos fotografías.


Fotos de Krawix999 (Paul Ronceros)

Lamentablemente la fotografía no está tomada con buena resolución (en esto imaginamos tiene mucho que ver la poca luz y el tipo de cámara) sin embargo puede verse los detalles que se cuentan en el relato.

Debemos detenernos en este punto para recordar que todo lo que estamos narrando en este post lo hemos obtenido del relato escrito de Ronceros que a su vez, recogió la historia de sus amigos huaqueros porque como él ha confesado en diversas entrevistas, no conoce el lugar de la tumba ni ha sido testigo directo de los detalles que se cuentan sobre ella. Así que el único sentido de veracidad del relato es la confianza que podemos tenerle a dos personas cuya identidad se conoce y que no han revelado el lugar del desenterramiento.

Dicho esto, podemos ver que lo que se cuenta aquí está alejado de toda la teoría arqueológica peruana que se conoce hasta la fecha y va más allá de toda posibilidad física y geográfica. ¿Por qué? Veamos.

¿Una cámara inca en el desierto de Nasca?

Todo peruano con mínima educación sabe que la costa peruana es una franja desértica, coloreada en algunas zonas, sobre todo en la antigüedad, por algunos valles y ríos. En el caso de Nasca, por ejemplo, en el lugar en donde se encuentran las famosas líneas, el desierto se extiende por cientos de kilómetros y es imposible ver algún rastro de ciudad alguna en los alrededores. Si esto es difícil hoy en día, imagínense en los tiempos prehispánicos. Es por ello que las construcciones de las culturas antiguas tenían como base esa arena y tierra para sus construcciones. El uso del adobe y “quincha” o caña revestida con barro eran el material común para sus proyectos arquitectónicos sean estos templos, pirámides, casas, plazas y demás.

Esto por supuesto, tiene lógica: uno construye y desarrolla cierta tecnología con los elementos que tiene a la mano, en este caso, la tierra, la arena, el agua y algunas plantas del lugar. Ahora bien, volvamos a la descripción de la tumba dada por Ronceros en la que señala que ésta era una cámara subterránea, no natural, es decir, creada por el hombre con paredes de piedras que hacen recordar a las construcciones incas de Sacsayhuamán.

Si sabemos que Nasca es un desierto, vale preguntarse ¿de dónde los antiguos Nasca o Paracas, sacaron piedras de hasta un metro de altura para construir esa cámara? ¿Qué cantera de piedra existe cerca de la costa peruana? ¿Y si existió, por qué hoy no hay ninguna, desapareció de la nada?

Si los Incas usaron piedras para sus construcciones fue justamente porque ese era el elemento que tenían a la mano. Si hubieran vivido en la selva, hubieran sido expertos en las construcciones con la madera y por eso los de la costa, se especializaron en el adobe. Si los Nasca fueron capaces de construir no solo templos de adobe sino también de piedra, por qué no hay más restos de ciudades de piedra en la costa o específicamente en Nasca. No sería difícil puesto que la piedra queda mejor en pie que el adobe, es decir ¿por qué no tenemos un MachuPicchu en pleno desierto? Por ello es inconsistente colocar una construcción de piedra, y no una construcción cualquiera, sino con enormes bloques de piedra, en pleno desierto peruano. Esto simplemente carece de toda lógica científica y arqueológica.

Ahora bien, alguien dirá ¿Y si los incas lo hicieron? Bueno, entonces no solo hablamos de una diferencia temporal de casi mil años entre una cultura y otra, sino que además tendríamos que preguntarnos cómo hicieron los incas, que no conocieron la rueda, para trasladar los enormes bloques de piedras desde sus canteras en la Cordillera de los Andes hasta el desierto de Ica, esto sin contar a sus propios obreros, artesanos, arquitectos y demás, porque como hemos dicho, los Nasca no conocían el trabajo en piedra. Pero más allá de esto, la pregunta es ¿para qué harían todo esto? Es decir, supongamos que los incas encontraron una tumba de seres extraterrestres en Nasca ¿por qué hacer la tumba en ese desierto con todo ese despliegue de hombres, fuerza y recursos y no simplemente, llevarse esos restos al Cusco y allí construir la tumba?

Todo esto, como vemos, nos hace ver que la historia de la cámara de las momias extraterrestres de Nasca, no tiene ningún sentido.


La historia de que un par de hombres caminaban por el desierto de Nasca y de pronto se encontraron una puerta secreta, por la que entraron, y descubrieron una cámara secreta, de paredes de grandes bloques de piedra y que allí encontraron sarcófagos, también de piedra y que allí encontraron momias de extraterrestres, es una historia muy bonita, digna del guión de una película de Indiana Jones, pero dista mucho de ser un relato creíble. Aunque claro, al final, cada cual cree lo que quiere creer.


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