CASOS DE ABDUCCIÓN #7: EL CASO DEL SOLDADO JOSÉ ANTONIO DA SILVA

Dibujo del supuesto ser extraterrestre (sup, izq), nave (sup. der) y José Antonio da Silva (inf. der.)


Este caso de abducción ocurrió el 4 de mayo de 1969 en la localidad de Bebedouro, Minas Gerais, Brasil. Aquel día, aproximadamente a las 3 de la tarde, un soldado llamado José Antonio da Silva (24) se encontraba pescando en una laguna cuando escuchó de pronto unas voces, como gemidos, alrededor de él. Volteó para ver a su alrededor, y vio algunas siluetas entre las hierbas altas. Luego, fue golpeado en su pierna por una especie de luz (entre verdoso y rojo). 

El soldado cayó de rodillas, dejando caer su caña de pescar, cuando de la nada, aparecieron dos individuos pequeños, de 1.20 mts de altura, vestidos de traje de aluminio y con cascos. Estos lo capturaron y lo llevaron a una especie de nave, que tenía un cilindro vertical, de unos dos metros de altura, con dos plataformas negras tanto arriba como en la base, muy parecido a un carrete. La base medía 2,50 metros de diámetro y el techo, de 3 metros.

Mientras lo llevaban a esta nave, Da Silva escuchaba a estos seres conversar, aunque no entendía su lenguaje. Luego, los seres le vendaron los ojos, y lo llevaron a una gran sala. Allí, le quitaron las vendas y pudo ver frente a él, a otro tipo de ser, éste era muy peludo, tenía el cabello largo y rojizo, barba espesa y larga llegando hasta el abdomen, su piel era pálida, ojos redondos y grandes, sus orejas era grandes y su boca ancha. 

Luego vio que los demás seres, cuando se quitaron el casco, tenían un aspecto similar. 

Los exámenes

El soldado se dio cuenta entonces cómo estos seres comenzaron a revisar su equipo de pesca. También vio que dentro de la sala, habían otros cuerpos humanos, uno de ellos, era un hombre de raza negra. Al verlos, sintió pánico, pero entonces los seres le dieron de beber un líquido para calmarlo.

Luego, los seres intentaron comunicarse con él, preguntándole datos sobre las armas terrestres. A través de gestos y dibujos, Da Silva intentó darle todos los detalles que estos querían. 

Presencia divina

Un dato curioso fue que estos extraños personajes le hicieron una pregunta sobre los seres humanos, pero el soldado se negó a contestar, entonces uno de ellos cogió el crucifijo del rosario que llevaba consigo, Da Silva, al ver este gesto, comenzó a orar y en ese momento, una figura parecida a Cristo o a un santo, se apareció ante él.

Aquella figura medía 1.70 metros de altura, vestía ropas oscuras, como el  hábito de un fraile. Estaba descalzo, tenía barba y un cabello largo y rubia.Al parecer, los seres extraterrestres no se percataron de la presencia de esta imagen, por otro lado, a Da Silva, esta figura, la calmó. Es más, asegura que recibió unas revelaciones. 

Regreso a tierra

Al desaparecer la imagen y una vez que los seres se dejaron de intersar en el rosario, los supuestos extraterrestres le vendaron nuevamente los ojos y fue llevado nuevamente a tierra. Lo curioso es que lo dejaron en la ciudad de Vitoria, que quedaba a 32 kilómetros de dónde él se encontraba antes de la abducción. Estaba deshidratado y hambriento. También notó que la rodilla en donde le cayó el rayo, estaba hinchada. Además, después se dio cuenta de que habían pasado cuatro días y medio, desde su secuestro.

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