MISTERIOS DE LA ALQUIMIA Y LA PIEDRA FILOSOFAL


Por Percy Taira

La piedra filosofal, era un objeto del que se decía, era capaz de dar gran poder y riqueza a quien la poseía, es más, se decía que gracias a ella, cualquier metal corriente, podía convertirse en oro y que podía entregarle a quien resolvía su fórmula, la inmortalidad.

La leyenda de la piedra filosofal

La leyenda nos habla de una piedra que tenía poderes increíbles, se le llamó filosofal, pues eran los filósofos los encargados de buscar el conocimiento oculto y la gran sabiduría. La piedra, pues, sería el resumen de todo aquello.

Se dice que los primeros relatos de esta piedra datan de los primeros años de nuestra era y se cree que con el tiempo, su existencia o las leyendas de estas, eran muy conocidos en todo el mundo antiguo. 

Entre sus poderes más conocidos, se encuentran su capacidad para convertir en oro, metales poco preciosos como el hierro, plomo o cobre.

También, y quizá, esto sea mucho más apreciado para sus incansables buscadores, la piedra podía otorgar el poder de la vida eterna o la inmortalidad. Es decir, una piedra capaz de darle al hombre quizá dos de sus grandes fantasías: una vida interminable y riquezas sin límites.

¿Qué era la piedra filosofal?

Si bien se llama "piedra" filosofal esto no era más que un símbolo. Que nunca existió una piedra propiamente dicha, es decir, una "cosa" que concentrara todo este poder y que alguien podría encontrar, sino que era algo que se debía "fabricar", una fórmula que debía ser descubierta por los hombres sabios y de ciencia.

Filósofos del Medio Oriente en los siglos VI, VII y VIII, aseguraron haber encontrado la fórmula de la piedra filosofal, que descubrieron los ingredientes que se necesitaban para fabricar este compuesto mágico. Fue debido a estas sospechas que surge la palabra Alquimista, palabra árabe y griega, que significaba "mezcla de líquidos". De allí nace también la palabra "química".

La Piedra filosofal en la época medieval

Fue con las Cruzadas católicas que esta creencia llegó y se hizo muy popular en Europa, logrando tener un gran apogeo en siglo XVII. En este tiempo, los europeos, unieron todos los conocimientos de su propia civilización con los hallazgos encontrados por los árabes y le incluyeron otras ramas de la ciencia de ese entonces como las matemáticas, la alquimia, la medicina, entre otros, para lograr descubrir y apropiarse de la fórmula de la Piedra filosofal.

La búsqueda de los llamados alquimistas era en absoluto secreto. Tal como hoy en día pueden ser los secretos de tecnología militar. Sus textos estaban codificados, con símbolos e incluso, con lenguajes propios y sus conocimientos solo pasaban del maestro a un alumno, en muchos casos, grandes conocimientos o progresos, se perdían, por la muerte temprana de uno de ellos.

El simbolismo alquímico



Debido al secretismo con que se ejecutaron estas pruebas, poco o nada se sabe sobre los ingredientes o elementos que se utilizaron en esas primeras épocas. Por ejemplo, es común la imagen de un león verde comiéndose el sol. Muchos interpretan que se trata de un ácido que disuelve o hace algún efecto al azufre. De esta manera uno puede toparse con dibujos como de pavos reales, serpientes, y etcétera, cada uno con una interpretación distinta dependiendo de qué elemento esté acompañado y qué esté haciendo.

Pero no solo es un problema de figuras, sino también de colores. Cada color tenía un significado. En muchos casos, se refería a un proceso de su descubrimiento. De la transmutación de los metales.

La transmutación

La transmutación es muy sencilla de explicar, así como en el mundo vegetal una semilla puede convertirse en una bella flor o en el animal una oruga puede convertirse en mariposa ¿por qué un metal bajo no puede convertirse en otra cosa más elevada? Los alquimistas creían fervientemente en esto. 

Debido a esto se creyeron muchas cosas que hoy pueden sonar ridículas, por ejemplo, algunos creían que el secreto estaba en la tierra, y de allí que se hizo muy popular la creencia de que si enterrabas un metal bajo tierra, con el tiempo, este se transformaría en oro. Otros creían, tal como sucede con las plantas, que si dejabas el metal bajo la luz del sol, este tendría el mismo efecto.

Y así como la piedra filosofal podía acelerar la composición del plomo para convertirlo en oro (que se supone que es el estado máximo de crecimiento), también podía revertir este proceso y hacer por ejemplo, que un cuerpo no envejeciera.

Aunque estas prácticas resultan ser muy ingenuas en nuestra época, recordemos que la Alquimia, es la cuna de la química actual y que gran parte de lo que sabemos de los metales y sus distintas composiciones, se debe, al trabajo, investigaciones y experimentos de los alquimistas.


Locura, magia y demás peligros del alquimista

Pero la alquimia era una actividad que resultaba ser muy peligrosa para quienes la practicaban. Se sabe que una de los elementos más utilizados por los alquimistas era el mercurio.
 Hoy se sabe, que trabajar con mercurio puede ser muy peligroso sobre todo si no se cuentan con las medidas de protección y seguridad necesarias, como lo hacían en la antigüedad. Inhalar los vapores del mercurio puede producir distintos trastornos mentales que pueden llevar a la persona a la locura, cambios de personalidad, y cambios físicos como la caída de dientes o envenenamientos.

Pero si esto no bastara, algunos, desesperados por conocer los secretos alquímicos se metieron en sectas diabólicas, otros hicieron supuestos pactos con el demonio y hubo quiénes bebieron pócimas para tener algún tipo de iluminación, que al final terminaban matándolos.

Y si no los mataban el mercurio o las pócimas mágicas, era el hombre que lo hacía. Muchos alquimistas, quienes el pueblo sospechaban que estaban cerca de descubrir la fórmula mágica, eran secuestrados y torturados para arrebatarles sus secretos.

Es más, muchos estados o reinos de aquella época, prohibieron la práctica de la alquimia por una cuestión económica pues si un hombre descubriera cómo hacer oro con cualquier metal, ocurriría un debacle económico muy grande. Aunque claro, esta prohibición era para el pueblo, pues los monarcas y gobernantes tenían sus propios alquimistas.

Nicolás Flammel, el Alquimista


¿Pero hubo alguien que logró descubrir la fórmula de la Piedra filosofal? Según la leyenda sí. Su nombre era Nicolás Flamel (1330-1418), un librero y copista francés del que se dice logró convertir el plomo en oro. 

La historia dice que llegó a sus manos un libro de 21 hojas, cuando la revisó, vio que en el libro estaba la fórmula para lograr la Piedra filosofal sin embargo, no podía descifrarlo. Flamel estudió el libro por más de veinte años tratando descubrir sus secretos. Al final, Flamel, logró descifrarlo. Se dice que en 1382, logró obtener plata y poco tiempo después, logró fabricar oro. 

De ser un escribano sin mayores riquezas, de pronto Flamel, construyó una serie de edificios, uno de ellos, todavía está en pie en París y data de 1407. Además, se sabe que dio generosas limosnas a los pobres y abrió casas para los más necesitados. Algunos escépticos consideran que la alquimia fue una forma en que la gente explicó la fortuna de Flamel, sin embargo, hay otros elementos que pueden explicar también este tema, como por ejemplo, que su esposa recibió grandes sumas de dinero por haber enviudado dos veces.

Lo cierto es que fue el propio Flamel quien se encargó de alimentar su imagen de alquimista. Vivió hasta los ochenta años aunque hay mucha gente que solo fingió su muerte, por su seguridad, pues había al haber descubierto la Piedra filosofal, había alcanzado la vida eterna. 

Pero así como Flamel pasó a la historia como el gran alquimista, hubo quienes usaron esta creencia para el robo, el fraude y distintos beneficios personales. Muchos reyes, que tenían a sus propios alquimistas, fueron embaucados por supuestos alquimistas que sí encontraron riqueza pero a expensas de reyes y gobernantes europeos. 

Al descubrirse su fraude muchos de estos alquimistas fueron perseguidos y ejecutados.

La Alquimia en la actualidad

Aunque muchos no lo crean, actualmente es posible convertir ciertos minerales o metales en oro. Es decir, es posible cambiar la estructura molecular o nuclear de un metal y convertir en oro, sin embargo, el costo de este procedimiento, sin contar con la infraestructura para hacerlo y la cantidad de  empleados que se necesitan para esto, resulta ser sumamente elevado para conseguir una pepita de oro. Es decir, se puede hacer pero no resulta es rentable.


En el siglo XVIII, la popularidad de la alquimia comenzó a decrecer y fue considerada más que todo en una superchería o cosas de magia negra o hechiceros. Fue allí que la química, se posicionó como la hermana seria y científica de la alquimia, tal como sucedió con la división de la astrología y la astronomía. A pesar de esto, no se puede negar los aportes importantes para la comprensión de los metales y los elementos químicos que la alquimia dejó para la ciencia hasta nuestros días.


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