EL TORO DE BRONCE Y CÓMO SU INVENTOR MURIÓ AL "PROBAR" SU PROPIA MÁQUINA DE TORTURA



En el mundo de los inventos e inventores, el caso de Perilo, debe ser uno de los casos más curiosos y terribles de la  historia, al ser obligado a probar su propio invento, que en este caso se trataba de una de las máquinas de tortura más terribles creadas por el ser humano: el toro de bronce.

Perilo fue un escultor ateniense, que vivió alrededor del 770 a.C. Se dice que Perilo, quiso un día darle un regalo importante a su rey, el tirano de Acragas (Sicilia), Falaris. 

El rey Falaris, tenía fama de tirano y de un gusto muy particular por lo cruento. Fue entonces cuando a Perilo se le ocurrió crear una máquina de tortura, sumamente ingeniosa y terrible, que podría saciar la sed de sangre de su rey. 

Decidió crear la figura de un toro con bronce. La esfinge estaría hueca por dentro. En el interior de la escultura, se colocaría al prisionero o sentenciado. Luego, se colocaba debajo de la esfinge una hoguera, y el sentenciado era encerrado en el interior del toro  hasta quemarse por completo.

Evidentemnte, la imagen por fuera, era espectacular. Los gritos desesperados del hombre parecían ser los bramidos furiosos del animal, y según dicen, incluso el vapor salía por sus narices.

Pues bien, se dice que Perilo, al comentar todas estas "bondades" de su obra, dejó sumamente intrigado al rey Falaris. Sin embargo, lo que no sospechó nunca el escultor, fue que el rey, tan sádico como era, decidió que quería ver cómo funcionaba el dichoso aparato, y para ello, no tuvo mejor idea que obligar al propio inventor, que la probara.

Fue así como Perilo fue obligado a ingresar dentro del toro, y una vez dentro vivió en carne propia, las consecuencias de su máquina de tortura. Murió dentro del toro, ante el aplauso del rey y su corte.

Un testigo romano, Valerio Máximo, cuenta lo siguiente:

"Entonces sucedió que el cruel inventor del toro de bronce en el que los hombres eran callados y quemados, y se veían en el tormento de pronunciar gritos resonantes en la forma de simples bramidos, por lo que los gemidos de agonía no pueden ser expresado en la voz y el lenguaje humano, apelando a la piedad del tirano Falaris. Ahora en la medida en que se alegraba de robar a las víctimas miserables de toda esperanza de piedad, el artista fue el primero en ser encarcelado en el toro y merecidamente para demostrar los efectos terribles de su propio dispositivo".

El Toro de bronce o el Toro de Falaris, fue utilizado por mucho tiempo como una de las formas de tortura más extremas en la antigüedad, y es considerado hasta la fecha, una de las máquinas de torturas más terribles de la historia. 


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