LOS FANTASMAS (YUREI) DEL JAPÓN



Por Percy Taira

Aprovechando que estamos en noviembre, y en nuestro país, el Perú, la comunidad japonesa celebra la Semana de la Cultura Japonesa, hemos querido en Expediente Oculto hablar sobre los diversos temas que tiene que ver justamente con el país del Sol naciente, pero en el ámbito que nos interesa, que es el misterio.

En este post vamos a hablar sobre los fantasmas de Japón o los llamados Yurei, y es que, aunque parezca contradictorio en un país sumamente tecnificado y científico como es el Japón, la sociedad japonesa tiene muy enraizada la creencia en este tipo de fenómenos. La cultura japonesa, tanto en su literatura como en otros medios de entretenimiento como el cine o los mangas (historietas) está plagada de historias y testimonios que relatan una y otra vez los encuentros entre estas entidades del mundo de los muertos y los seres vivos.


LOS FANTASMAS DEL JAPÓN

Los fantasmas japoneses son los llamados yurei, donde “yu” quiere decir tenue y “rei” espíritu o alma. La definición de estos son muy parecidos a los espectros en occidente, es decir, suelen ser los espíritus que ya sea por alguna mala acción en la vida con otro ser humano o a su propia persona como es el caso de suicidio, se encuentran “vagando” en nuestro mundo. También son los espíritus que fueron asesinados o que no pudieron tener una ceremonia funeraria adecuada.

Ahora bien, vale decir que si una persona fallece de forma natural o si los rituales que se les han hecho al momento de su muerte son los apropiados, estas entidades se vuelven en protectores de la familia. Es más, en la cultura japonesa que se desarrolla en nuestro país, es muy conocido el uso de los llamados Butsudan, pequeños altares de madera que se encuentran en las casas de las personas y en donde reposan las almas de los familiares fallecidos. (VER ARTÍCULO SOBRE EL BUTSUDAN)

Sin embargo, tienen algunas particularidades, o rasgos, que son propios de esta cultura de oriente. Por lo general, los yurei suelen ser entidades o espectros cargados de una mala energía, se dice, que cargan con lo más negativo del alma del ser humano como es la ira, la venganza, los celos, la envidia y demás. Y en cuanto a su aspecto, son por lo general seres femeninos, de rostros y piel sumamente blanca, y un cabello negro y larguísimo que cubre gran parte del rostro y tal como sucede en occidente, estas entidades carecen de pies o se les ve suspendidos en el aire. En cuanto a su forma de vestir, los yurei visten un kimono funerario blanco (que es con lo que se les viste al momento de su muerte), atado al revés, que es la manera cómo se amortaja a los muertos.


TIPOS DE YUREI

En cuanto a los tipos de yurei o fantasmas en Japón, pues el teatro japonés, el Kabuki, ha inmortalizado algunas de estas creencias, dándoles forma y características de su actividad en el mundo de los vivos.


ONRYO


Está por ejemplo, el caso de los Onryo, que son fantasmas vengativos, por lo general, mujeres que buscan vengar algún maltrato o alguna promesa incumplida hecha por su esposo, por ejemplo, de una mujer descuidada o ignorada por su marido que vuelve a la vida para cobrarse el maltrato, o el de una esposo que le promete a su mujer que no se volverá a casar luego de su muerte y que termina casándose con otra mujer. El espíritu de esta mujer, en este caso, regresa para atormentar a la nueva relación. En cuanto al aspecto del Onryo es muy parecido a los yurei en general, es decir, kimono blanco, piel blanca y cabello largo y negro.


UBUME


También están los Ubume, que es el fantasma de una madre que murió durante el parto o murió dejando niños pequeños, y que regresan para cuidarlos o que los busca o llama la atención de otras personas o da pistas para que encuentren a sus hijos perdidos, por ejemplo, debido a un desastre natural como un tsunami o algo así. En nuestro folklore esto puede asemejarse a la llamada Llorona, sin embargo, vale recalcar que en Japón esta entidad no es vista como un espectro maligno, sino, como beneficiosa para los niños.

En cuanto a su aspecto, si bien son vistos tal como los demás yurei, algunas versiones señalan que pueden tomar forma completamente física y humana, ya sea como una mujer muy anciana o como una mujer muy hermosa. Cuentan algunas leyendas que con esta forma se acercan a sus niños y les regalan comida o golosinas.


FUNAYUREI


Por otro lado tenemos a los Funayurei, son los espíritus de las personas que murieron en el mar, se dice que estos suelen aparecerse a los pescadores subidos en sus propias embarcaciones y les piden a estos que les entregue un cucharón (llamado hiskaku), si estos pescadores le entregan este cucharón, los funayurei echarán agua a la embarcación, hasta que esta se hunda.

Hay diversas leyendas antiguas que nos hablan sobre estos seres, lo curioso en todo caso, es la forma como suelen aparecer. Este es un texto japonés que ejemplifica la creencia de este fantasma en la cultura japonesa, una historia que cuenta la aparición de este tipo de yurei en el mar cuando una embarcación se encontraba sufriendo un fuerte temporal.

“Desde las profundidades del agua, observaron algo que iba a la deriva hacia el barco. Parecían casi como bolas flotantes de algodón. Las formas blancas se movilizaron hacia arriba, sin descanso, aumentando de tamaño a medida que se acercaban. Los barqueros podían verlos ahora, envuelto en kimonos blancos como la nieve, su cabello flotando en el agua violentamente. Desde abajo había una luz espectral que iluminaba sus rostros. No había duda, se trataba de los temidos funayurei. Sus manos fantasmales se extendían a través de las olas, y sus voces acarreaban un resentimiento amargo hacia los vivos, al tiempo que les solicitaban una cuchara hishaku. Pero los barqueros sabían muy bien, que si se dejaban  vencer por el miedo y les entregaban la cuchara hishaku que pedían, eran hombres muertos. Ante sus ojos, la cuchara hishaku se dividiría en cientos de cucharas, y una inumerable cantidad de brazos se erguirían desde el océano. Al tiempo que entonan una desventurada canción con voces llenas de odio, inundarían el barco hasta hundrilo. Y si esto no es suficiente para hundir su barco, lo tomarán y lo arrastrarán hasta el fondo del océano.”

La creencia en los funayurei es tal, que algunos barqueros, llevan un cucharón hishaku consigo, pero con agujeros en su base, para entregárselos a los funayurei y que estos no puedan echar agua a sus barcos.


ZASHIKI WARASHI


Por último tenemos a los Zashiki warashi (zashiki significa habitación con suelo de tatami y warashi, término que se usaba antiguamente para los niños) que son los fantasmas de niños, que son una especie de duendes en occidente, pero que tienen una imagen más benigna y menos peligrosas que las que conocemos en América. En el caso de los  Zashiki warashi, son niños que se les presenta por lo general a los propios familiares, tal como sucede con los demás yurei japoneses, estos suelen ser del sexo femenino, pero a diferencia de los otros, lleva un kimono de niño (de 5 ó 6 años) y pelo corto.

Se dice que estos espectros suelen cuidar las casas que “habitan”, y que además, les dan prosperidad y buena salud a sus habitantes. Es más, no hay casa que no tenga su propio Zashiki warashi, y cada familia debe tratar de que cada uno de estos espectros se sienta cómodo para que no abandone el hogar. Y si bien, como hemos dicho, no son peligrosos sí suelen ser traviesos, como por ejemplo, esconder cosas de la casa, cambiar de lugar algunos objetos y demás, aunque las familias japonesas que tienen uno viviendo consigo (incluso negocios importantes en Japón como hoteles, entre otros), suelen acostumbrarse a las travesuras de estas entidades.


Un dato importante sobre la creencia de fantamas o “yurei” del Japón, es que los encuentros con estos o el paso de estos del más allá a nuestra realidad, sucede por lo general en un mes determinado, que es el mes de agosto, esto debido a que por lo general en agosto, se celebra en Japón el Obón, que es una festividad shintoista dedicada a los difuntos. En el caso de la comunidad nikkei en el Perú, en este mes se celebra el Tanabata, también dedicado a los muertos y que se supone es el momento en que nuestros familiares fallecidos, una vez al año, durante tres días, visitan nuestras casas.


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