COLABORADOR: LA PRIMERA GRAN GUERRA DE LA PIRÁMIDE


Templo de Edfu.

Jesús Gómez* (España)


La primera guerra de la Pirámide es un relato que podemos encontrar en el templo de Edfu, antigua ciudad sagrada dedicada al Dios Horus en el Alto Egipto.

En este relato se habla de una guerra antigua encuadrada en el período en el cual gobernaban los Dioses en La Tierra.

El historiador más antiguo que habla de este tema es Manetón, en el 300 a.C. y nos dice que primero gobernaron los Dioses, más tarde los Semidioses y finalmente los humanos.

Otros historiadores como Herodoto, conocido como el padre de la Historia, ya mencionaban a Manetón como relatador de estos sucesos.

La fuente directa de toda esta información se perdió con el incendio provocado de la Biblioteca de Alejandría en el año 48 a. C. a manos de las tropas romanas de Julio César.

En el siglo I, el filósofo cordobés Lucio Anneo Séneca escribió un libro llamado De tranquilitate animi. En él cuenta, a través de una cita de Tito Livio, que en aquel incendio se llegaron a quemar 40.000 libros.

La longevidad de estos Dioses era de miles de años y viajaban en naves espaciales con las que se desplazaban por el cielo.

El templo de Edfu es el segundo templo más grande de Egipto, después del templo de Karnak.

Jeroglífico que nos habla sobre la civilización egipcia antes del reinado de los faraones, es decir, cuando reinaban los dioses y semidioses.


Las inscripciones jeroglíficas del templo de Edfu nos dicen que el Dios Horus que gobernaba en esta época (8.957 a. C), el historiador y sacerdote egipcio Manetón (S. III a. C) hizo una cronología sobre el reinado de los Dioses fechándolos por el tiempo que reinaron y llegó hasta Menes, el faraón de la I dinastía egipcia.

La fundación metalúrgica que poseían también en la ciudad de Edfu, se relata en estos jeroglíficos que allí se forjaban las armas divinas con las que combatían los Dioses, y además fue la primera guerra donde los Dioses usaron a los seres humanos para combatir como soldados.

Horus.

Hay que recordar que en esta guerra se enfrentaron, Horus, Dios celeste con cuerpo de hombre y cabeza de halcón contra Seth, Dios de las tinieblas.

Básicamente esta guerra estaba definida como la mayoría de las guerras convencionales que vemos en la actualidad, la causa principal fue el apoderamiento a cargo de Seth de tierras que pertenecían a Horus.

A los primeros hombres que combatieron en esta guerra, y hablamos de seres humanos, los denominaban “Nef Niu”, que significaba “gente de metal”.

Seth.


La historia, los jeroglíficos y el libro perdido de Enki nos relatan que Horus lanzó su arpón desde el disco alado del Dios solar Ra y le hizo perder los testículos a su oponente Seth.

En los jeroglíficos apreciamos como ese arpón representado tenía en la punta tres flechas siendo la mayor la del centro.

Sobre esto se ha especulado si pudiera ser un arma tipo misil de cabezas múltiples, con tres cabezas explosivas, por el relato que conocemos al parecer estas tres cabezas explotaban.

Estos Dioses viajaban en naves espaciales y disparaban rayos de luz destructores, en el combate uno de esos rayos lanzado por Seth alcanzó uno de los ojos frontales de la nave de Horus.

En esta guerra el vencedor fue Horus mientras que el disco alado de Ra que contribuyó a la victoria final del Dios Horus, llegó a ser el emblema de este Dios y se escribieron muchos textos egipcios conmemorativos de esta victoria.

Los humanos que sirvieron a Horus en esta guerra fueron denominados como “Shensu-Hor” que significa “Los seguidores de Horus”.

Estos “Shensu” salieron también a la luz a raíz de un hallazgo en unas tumbas cercanas a la Gran Pirámide de Giza donde supuestamente aparecía un jeroglífico donde se nombraban a los “Shensu-Jufu”, es decir, “Los seguidores de Jufu”, Jufu es en egipcio el nombre del faraón Keops en griego. 

Yo dudo de esta traducción y realmente pongo en entredicho si de verdad el significado de la misma es el correcto o está ligeramente tergiversado, pues una de las teorías en las que yo al menos siempre he confiado es que estos Dioses y semidioses existieron en el Antiguo Egipto antes de la era de los faraones, es decir, antes de Menes, el primer faraón de la I dinastía, pudieron perfectamente los egipcios construir las pirámides de Egipto y más concretamente las tres grandes pirámides de la meseta de Giza gracias a los poderes sobrenaturales y gracias a la tecnología entregada por estos dioses a esos egipcios primitivos que no conocían la rueda y que la egiptología oficial nos cuenta que sólo poseían herramientas muy primitivas de cobre que se pueden contemplar en el Museo Egipcio de El Cairo.

El tema de las pirámides es mi tema favorito y seguiré escribiendo artículos sobre ello puesto que cada día que pasa los libros de historia tienen menos credibilidad y tarde o temprano tendremos que reescribir la historia antigua porque nos daremos cuenta que no todo es tal y como nos lo han contado.

Egipto está plagado de misterios y tiene mucho de qué hablar y ya veréis como os sorprenderéis de muchas cosas de las que no se hablan en medios oficiales.


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