DE PASEO “LA SONDA VOYAGER 1” TRANSITA POR LOS CONFINES DEL SISTEMA SOLAR

La sonda de la NASA se pasea por los confines de nuestro sistema solar como si fuese un campo de golf. De hecho esta sonda lleva 33 años de pasearse por el espacio sin estadías y reposo, precisamente fue lanzada el 5 de septiembre de 1977 y se viene moviendo a una velocidad de 61.000 kilómetros por hora, y ya está a una distancia de 17.300 millones de kilómetros del Sol.

Si sólo nos imaginábamos que nuestros satélites podían alcanzar semejante hazaña en las películas de ciencia ficción, pues esta sonda le contesta hasta al más escéptico. Es más en aproximadamente cuatro años la Voyager 1 abandonará nuestro sistema planetario y saldrá al espacio interestelar, según la NASA, quien viene monitoreando, pese al paso de los años, el control de las sondas Voyager 1 y Voyager 2.

¿Qué son dos?

Uno nunca es suficiente dice el dicho, bueno pues la sonda hermana de la Voyager 1, es la Voyager 2, que también fue lanzada en 1977, está tardará un poquito más en alejarse a la misma distancia de la Tierra que la Voyager 1, pues se mueve más despacio y además, en una dirección distinta. Ambas misiones inicialmente tenían como objetivo explorar los planetas Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Una vez cumplida esta tarea en 1989, los ingenios las dirigieron fuera del Sistema Solar, en dirección al centro de la Vía Láctea.

La Voyager 1, no para de enviar información

Al estudiar los datos recibidos, los especialistas del laboratorio dedujeron que la primera sonda ya entró en una zona donde la velocidad del viento solar se redujo prácticamente a cero.

Como se sabe, el sistema solar está limitado del espacio interestelar por la heliósfera, la región espacial que se encuentra bajo la influencia del flujo de partículas emitidas por el Sol (viento solar) y su campo magnético. A medida que la sonda se iba acercando al borde de la heliósfera, la velocidad de las partículas cargadas empezaba a disminuir hasta cero. En esta zona las partículas que irradian del Sol ya no viajan hacia afuera, sino que se desplazan lateralmente.

Sin embargo, la Voyager 1 todavía no ha abandonado la heliósfera. Como explican los científicos, cuando el ingenio salga al espacio interestelar, se observará una brusca caída de la densidad de las partículas calientes y el aumento de la densidad de las partículas frías.

Sabrán de nuestra existencia

¿Quiénes? No sabemos, pero ambas sondas, tienen una descripción sobre la presencia humana, diseñada por el Dr. Carl Sagan, y en las dos sondas contienen un disco de oro, con una muestra de los sonidos e imágenes de la Tierra, para que, si en el remoto caso, algún ser inteligente las llegara a recoger, pudiese tener respuesta a la pregunta que siempre nos hacemos, ¿Estamos solos?

Aquí lo dejamos con una simulación, como para disparar la imaginación:

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