¿EL MOA EXISTE?



En el 2007, un personaje anónimo aseguró tener una serie de fotografías y algunas impresiones de las huellas del ave Moa, considerada una de las aves más grandes del mundo y supuestamente extinta hace 400 años. Este año, el investigador de ciencias naturales de Nueva Gales del Sur, Rex Gilroy, adelantó que iniciará en las próximas fechas un viaje a Nueva Zelanda (lugar en donde supuestamente aún habita el ave) para tratar fotografiarlo. Gilroy, está convencido de la existencia de este animal debido a las decenas de avistamientos que al parecer, existirían bordeando el misterio de su forzada extinción.

El Moa, Señor de los bosques

De esta ave se dice que es originaria de Nueva Zelanda, y que dejó de existir hace 400 debido a la caza masiva de los habitantes de las islas para consumir ya sea sus huevos como para comerciar con sus plumas. De ella se sabe que era un ave corredor, pacífica, herbívoro, que ingería semillas, frutas, hojas, hierba e incluso ramas.

Al parecer, habría pertenecido al grupo de aves hoy conocido como rátidas, aves terrestres, bípedas e incapaces de alzar el vuelo, tal como los avestruces. Según los cálculos actuales podía haber unas 11 especies diferentes de moas (aunque se han manejado cifras de hasta 37 especies), algunas tan pequeñas como un pavo y otras de descomunal tamaño. Entre ellas era la Dinornis giganteus (Moa Gigante) la más llamativa pues ostenta el título de haber sido la ave más grande que alguna vez pisó la Tierra, con más de 3' 7 metros de altura, un metro más por encima de uno de sus parientes el avestruz, quien ocupa el segundo lugar con sus 2' 7 metros. Por su tamaño y corpulencia debía consumir a diario tanta cantidad de alimento como un buey.

A parte de la talla, otra diferencia que separa al avestruz de los Moa, es que éste último no vivía en las llanuras sino en los frondosos bosques que, por entonces, cubrían por completo las islas de Nueva Zelanda. Asimismo otra de las características particulares de este animal, se encuentran por ejemplo, que las hembras, que medían algo ser algo más que los machos, delegaban en ellos la tarea de incubar los huevos y el cuidado de los polluelos. Éstos, nidífugos y vivaces, salían de los gigantescos huevos (con cerca de 5 litros de capacidad en las especies más grandes) en un estado de desarrollo lo bastante avanzado para seguir a su padre en pocos días.

Los restos hallados indican que las distintas especies de moas debieron extenderse por todo el territorio de Nueva Zelanda. Sin embargo, su única amenaza era el Águila Gigante, un depredador también extinguido en la actualidad, con 3 metros de envergadura y más de 10 kilos de peso, que posiblemente atacaba a sus presas en las zonas de transición entre los tupidos bosques y las praderas. Otro impresionante habitante de aquel mundo de gigantes y que se considera como el águila más grande que ha existido.

¿Pueden existir?

Pese a todo esto, hay muchos que en la actualidad aseguran haber visto o haber encontrado algún tipo de huella o rastro sobre estos animales. Lamentablemente, ya sean los registros fotográficos o fílmicos resultan ser poco claros y contundentes como para dar seriamente cabida a esta hipótesis. Sin embargo, como hemos mencionado, hay iniciativas como las de Rex Gilroy que esperan lograr, lo que podría ser, el gran descubrimiento de último siglo, el hallazgo del último ejemplar Moa.

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