El caso OVNI de 1978 en Bolivia: ¿Qué cayó realmente en Tarija?
En mayo de 1978, un episodio extraordinario sacudió a las poblaciones ubicadas entre el sur de Bolivia y el norte de Argentina. Lo que comenzó como un zumbido penetrante en el cielo terminó convirtiéndose en uno de los casos más comentados dentro de la ufología sudamericana. Testigos en ambos lados de la frontera aseguraron haber visto un objeto envuelto en fuego cruzar el firmamento antes de escuchar una explosión que estremeció pueblos enteros. Más de cuatro décadas después, el misterio sigue vivo en la memoria colectiva.
El 6 de mayo de 1978, alrededor de las 16 horas, habitantes de distintas localidades fronterizas, entre ellas, las de la localidad boliviana de Tarija, observaron una figura ovoidal de tono metálico, incandescente de unos cuatro a seis metros de largo (según algunos testimonios) y a una velocidad impresionante. Otros señalaron que tenía forma cilíndrica o de cigarrillo, y se movía de manera silenciosa y sin humo.
Sea como fuere, el objeto parecía fuera de control y se precipitaba velozmente a tierra. Segundos después de perderse en el horizonte, una detonación estremeció a poblaciones argentinas como Aguas Blancas, Salvador Mazza, Los Toldos y Santa Victoria Oeste, así como a comunidades bolivianas como Tarija, Padcaya, La Mamora, Las Cañas y Bermejo.
Todo indicaba que el extraño aparato se había estrellado en algún punto de la frontera binacional.En un principio se reportó que cayó en el cerro El Zaire, pero luego, investigadores bolivianos situaron el punto del estrellamiento en la localidad de Mecoya, ambos en el departamento de Tarija, justo en la frontera con Argentina.
El impacto, según los testimonios, habría sido de tal magnitud que la onda expansiva se sintió a kilómetros de distancia.
Las investigaciones
Tras el suceso, la reacción fue inmediata. La Gendarmería Argentina envió patrullas al parque nacional Baritú para localizar el lugar del presunto impacto. También se realizaron sobrevuelos en la zona. De forma paralela, la Fuerza Aérea Boliviana desplegó escuadrillas aéreas y terrestres hacia el área donde se calculaba que podría haber caído el objeto.
Un equipo de científicos afirmó haber determinado con cierta precisión el posible punto de impacto en territorio boliviano, en una cadena montañosa frente a la población argentina de Mecoyita, en Santa Victoria Oeste. Ante esta información, la Comisión Boliviana de Energía Nuclear envió a la zona un grupo de especialistas.
Se organizó una expedición que partiría en un helicóptero militar boliviano e incluiría a periodistas y fotógrafos. Sin embargo, cuando todo estaba listo en el aeropuerto de Tarija, aterrizó una aeronave de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. De ella descendieron militares de ese país quienes se reunieron con el jefe de la base local. Ante las preguntas de la prensa, negaron que su presencia estuviera relacionada con el fenómeno observado. Permanecieron alrededor de dos horas y luego partieron.
Poco después se informó que el helicóptero de la expedición se había averiado. Quienes desearan continuar debían hacerlo a pie, con apoyo logístico básico y custodia militar. Así comenzó una travesía que alimentaría aún más el misterio.
El misterioso cráter
Periodistas, científicos y miembros de la comisión emprendieron una caminata que duró dos días hasta alcanzar Mecoya, a casi 5.000 metros de altura. Al llegar al punto señalado como zona de impacto, hallaron un escenario impactante. En ese momento, la prensa reveló el hallazgo de un cráter de entre 30 y 50 metros en el cerro El Zaire. El mismo que presentaba en la base unas rocas cristalizadas por efecto del calor y desplazamientos de material en un área extensa.
Sin embargo, no se encontraron restos metálicos ni fragmentos identificables del supuesto objeto.
Otra investigación
Lo curioso es que paralelamente, otro equipo de investigadores realizó varias incursiones a pie hacia el área donde se suponía debía estar el cráter. Pero no hallaron evidencia concluyente del mismo. Más tarde, gracias al apoyo de una avioneta facilitada por un oficial de la Fuerza Aérea, sobrevolaron tanto territorio boliviano como argentino para continuar con esa búsqueda, pero tampoco encontraron restos ni señales claras de impacto.
Lo único identificado fue material coluvial, acumulaciones naturales de rocas que se desprenden y se depositan en laderas con el paso del tiempo. Algunos creyeron que ese material era producto del choque de un cuerpo extraño, pero según el análisis geológico no correspondía a un evento reciente de esas características.
Tras varios meses sin resultados definitivos, se solicitó un informe final para cerrar la investigación oficial.
El Proyecto Moon Dust
Pero queda una pregunta aún por responder: ¿qué hacían militares de los Estados Unidos en Bolivia? Pues al parecer, el incidente habría provocado la atención inmediata de los estadounidenses. Según documentos desclasificados años después, la caída del objeto activó el Proyecto Moon Dust, un protocolo secreto del Departamento de Defensa de los Estados Unidos diseñado para localizar, recuperar y analizar restos de objetos espaciales extranjeros, ya fueran satélites soviéticos o tecnología no identificada.
Esta directiva explicaría por qué, mientras los equipos bolivianos lidiaban con problemas logísticos y helicópteros averiados, personal militar estadounidense ya se encontraba en la zona de Tarija, operando bajo un hermetismo que alimentó durante décadas la teoría de que el objeto fue recuperado y trasladado fuera de Bolivia mucho antes de que la prensa llegara al lugar del estrellamiento.
Muchos creen que fueron los estadounidenses quienes se llevaron los restos de aquel objeto que cayó esa tarde de mayo de 1978 en el país andino.
La pregunta y el misterio aún persisten: ¿qué ocurrió realmente aquella tarde de mayo de 1978 en la frontera entre Bolivia y Argentina? ¿Qué objeto se estrelló en ese lugar?





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