¿Extraterrestres entre nosotros? El día que una familia creyó ver extraterrestres en una celebración navideña | CASO DE EXPEDIENTE OCULTO


La Navidad suele asociarse con luces, paseos familiares y recuerdos felices, pero algunas noches festivas también quedan marcadas por experiencias difíciles de explicar. En el siguiente testimonio, una seguidora de Expediente Oculto revive un episodio ocurrido en Lima que, según su percepción, cambió para siempre su forma de mirar a las personas que la rodean. Su relato combina detalles cotidianos con un instante que la llenó de miedo y desconcierto, y que hasta hoy interpreta como un posible encuentro con seres que no parecían humanos.


Un paseo navideño en Surco

Durante la Navidad del año 2000, Carolina salió con su esposo y sus hijos pequeños a recorrer el distrito de Surco, conocido por sus decoraciones navideñas. Mientras caminaban por una calle muy concurrida, se detuvieron frente a una casa especialmente adornada. La familia observaba los detalles cuando Carolina notó a una pareja parada a muy poca distancia de ella.

No fue la apariencia lo primero que le llamó la atención, sino las voces. El hombre tenía un tono muy grave y la mujer una voz extremadamente aguda. Ambos hablaban en un murmullo que Carolina no logró identificar como ningún idioma conocido. No parecía una conversación normal, sino un cuchicheo extraño que le provocó incomodidad inmediata. La cercanía era tal que podía escucharlos con claridad, y esa rareza la llevó a mirarlos con más atención.


¿No eran humanos?

La pareja estaba de espaldas observando la decoración. Carolina se define como una persona perceptiva y, al mirarlos, sintió que había algo fuera de lugar. Sin decir una palabra, pensó que podían ser extraterrestres. Según su testimonio, el pensamiento fue completamente mental, pero en ese mismo instante ambos se giraron y la miraron fijamente.

Ese cruce de miradas fue el momento más perturbador. Carolina describe ojos muy oscuros, casi completamente negros, con una mirada profunda que la asustó. Ella percibió que ellos también parecían sorprendidos. Empezaron a cuchichear entre sí mientras la observaban. Su esposo notó la tensión y le pidió que se alejara. Aunque Carolina quiso acercarse más para confirmar lo que veía, el miedo fue más fuerte.

En cuestión de segundos, cuando volvió a mirar hacia el lugar donde estaban, la pareja ya no aparecía. La calle seguía llena de gente que caminaba con normalidad, pero esas dos personas habían desaparecido. Carolina intentó buscarlos entre la multitud y no los encontró.



Rasgos físicos difíciles de olvidar

El recuerdo más vívido que conserva es el de sus rasgos físicos. El hombre era alto y robusto, de piel pálida, con poco cabello claro y orejas en punta que sobresalían hacia adelante. Su nariz era grande y su expresión le resultó extraña. La mujer era muy pequeña, de aproximadamente un metro y medio, también pálida, con poco cabello, orejas redondeadas y rasgos que Carolina describe como inusuales. Ambos vestían ropa común, como cualquier otra persona que paseaba esa noche.

Lo que más la marcó fue la combinación entre esa apariencia, las voces desconocidas y la reacción inmediata a su pensamiento. Carolina cree que pudieron escucharla de forma telepática. No era la primera vez que sentía haber tenido una experiencia mental de ese tipo, pero sí la más intensa. El miedo fue tal que, al subir al auto, ella y su esposo guardaron silencio durante todo el trayecto a casa. Solo hablaron del tema antes de dormir, confirmando que ambos habían sentido lo mismo.


Escucha el testimonio completo aquí.


¿Seres camuflados entre nosotros?

A partir de ese episodio, Carolina llegó a la conclusión de que esos seres podrían estar camuflados entre las personas, observando costumbres humanas en espacios públicos. Ella cree que eventos cotidianos y celebraciones serían escenarios ideales para estudiar el comportamiento social. Según su percepción, la mayoría de la gente no notó nada extraño esa noche, y solo ella y su esposo parecieron percibir la anomalía.

El relato conecta con otras historias que mencionan encuentros con figuras de apariencia humana pero con detalles inquietantes, especialmente en la mirada. Se habla de seres pálidos, con rasgos poco comunes y comportamientos que generan una sensación inmediata de alarma. En muchos testimonios similares, el punto clave suele ser el mismo que describe Carolina, la impresión de estar frente a alguien que imita lo humano sin serlo por completo.

Su experiencia quedó grabada como un recordatorio de que, incluso en un entorno festivo y familiar, pueden surgir momentos que desafían la explicación lógica. Carolina asegura que nunca volvió a dormir tranquila esa noche y que la imagen de aquellos ojos negros sigue presente en su memoria.

¿Podría un encuentro aparentemente cotidiano esconder algo que nuestra mente no logra comprender del todo?

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