BOB DYLAN: LA DUALIDAD ENTRE LA MÚSICA Y LA POESÍA



NDE. Nuestro amigo Alex Albornoz, nos da su punto de vista sobre la elección del músico estadounidense Bob Dylan como el nuevo Premio Nobel de Literatura 2016.

Por: Alex Albornoz


La música, cuando va acompañada de una idea placentera, es poesía. 
Edgar Allan Poe


Bob Dylan ha ganado el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca decidió así darle tamaño reconocimiento por su quehacer artístico, estrictamente en el de la poesía. Esto por supuesto ha generado una serie de reacciones en el mundo de las letras porque, claro, los más puristas sienten que es una suerte de intromisión de los músicos en el territorio de la literatura, más aún si la escena musical es más poderosa y tienen premios y festivales de sobra.

Lo cierto es que Bob Dylan, indistintamente de su imagen de músico, es también un sabueso de las palabras, sobre todo por las letras de sus canciones más sublimes como “A hard rain’s a gonna fall”, o la de protesta antibélica, “Masters of War”. Pero, a sus letras poéticas, se suma su novela “Tarántula” que lo publicó en 1966, cuando la movida contracultural en EE.UU. se prendía como la pólvora, quizás por eso la crítica lo calificó como experimental y fuera editada por una imprenta underground llamada Albion. Para muchos, Dylan se nutrió de los poetas de la Generación Beat, movimiento literario y cultural de los años cincuenta que se contraponía Al sueño americano. Posteriormente muchas décadas después, en el 2004 escribió “Crónicas” de corte autobiográfico que obtuvo grandes ventas.

Dicho esto, la controversia vertida por los entendidos de las letras y la crítica literaria, tiene ciertamente una alta dosis de purismo innecesario, en ese sentido a modo de comparación podría citar a un par de artistas contemporáneos de habla hispana como Joaquín Sabina (conocido como el genio de Úbeda por su trabajo poético) o Jorge Drexler (que fuera antes que cantautor, escritor, y a quien la extensión de su pluma ha afinado con maestría su trabajo musical), incluso podría referirme al propio Silvio Rodríguez, que como sabemos sus letras tienen una alta dosis de poesía, refiriéndome en el trato mismo del verso, la metáfora y la lírica. Al igual que ellos, el quehacer artístico de Dylan se ha extendido más allá de la música, es evidente que sus escritos son más literarios que meros estribillos y coros repetitivos y si a eso le sumamos que los textos de sus discos mejor logrados tienen alta dosis de carga social, el tipo se volvió a pulso un artista de culto, aunque él no lo reconozca. Víctor Hugo decía que la música expresa aquello que no puede ser dicho en palabras y no puede permanecer en silencio.

Hago esta suerte de comparaciones porque hay quienes piensan que artistas como Bob Marley y John Lennon están en la misma vereda que Dylan y que no habría mayores diferencias entre ellos, en todo caso les recordaría que Jim Morrison calza mejor si hablamos de músicos que llevaron las canciones a un nivel literario. Lo segundo es que la Academia Sueca no deliberó sobre su carrera musical y su radio de influencia, sino por su trabajo y aporte para con la poesía, en el manejo de la palabra y la estética de sus escritos. En todo caso la academia ha dicho que el premio es por “haber creado nuevas expresiones poéticas”. Poesía popular como la había denominado tiempo atrás la crítica.

Entonces, cuando los que no entienden el porqué de la premiación y por qué habiendo tantos referentes se la otorgan a Dylan, olvidan que de una lista de 200 postulantes se va tachando nombres hasta llegar a sólo cinco preseleccionados. Es decir nominados hay muchos, sucede que escritores como de la talla del novelista japonés Haruki Murakami, que pese a estar traducido en  más de 50 idiomas, no superó el aporte de Dylan en cuanto a nuevas formas literarias, expresiones poéticas en el caso de Dylan. Entiéndase como innovador, fuera de lo preestablecido, fuera del envase. Los que amamos la poesía deberíamos sonreír porque el premio de literatura suele recaer en novelistas antes que en poetas, y si los que creemos en la poesía como el trabajo que requiere de una mayor profundización intelectual, recodaremos la posición de Jorge Luis Borges cuando refería que una novela es no sólo excesiva para el lector, sino también para el propio autor.

Más allá de estas puntualizaciones, creo que olvidamos que la separación de la palabra y la canción es moderna, antiguamente iban de la mano, los griegos son un claro ejemplo. Pretender restringir los escritos de Dylan solamente para lo musical, es olvidar también que varios dramaturgos han sido igualmente premiados con el Nobel ¿qué sucedió ahí? El revuelo que ha causado Dylan se ajusta perfectamente en lo que consiste el arte: una obra debe generar controversia, armar la polémica y por supuesto ser trasgresor. Sucede que los primeros en saltar de su silla suelen ser inevitablemente los puristas.  

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