LA HISTORIA DE LOS NIÑOS DE OJOS NEGROS O BEK



Por Percy Taira

En los últimos años se han vuelto muy populares (sobre todo en Estados Unidos) algunas historias que referieren a las apariciones de los llamados Niños de Ojos Negros, o  The Black Eyes Kids o BEK's en su idioma original. 

Se trata de personas que se han encontrado con unos niños (de entre 3 y 17 años) que tienen como principal particularidad que sus ojos son completamente negros, es decir, su esclerótica, iris y pupilas son absolutamente negros. 

Por otro lado, y según los testimonios, se presentan como parejas, y su color de piel o de cabello, así como estatura o fisionomía, puede ser variada, sin embargo, si algo tienen todos los testimonios en común, es que su actitud y forma de hablar es sumamente violento y amenazador, y transmiten un miedo terrible, sumamente inquietante.

En estos tiempos de Internet, es muy difícil saber el verdadero origen de estas historias, nuestros amigos recordarán por ejemplo, la historia de Slenderman, y cómo esta se originó en un foro de Internet y luego se convirtió en una verdadera leyenda urbana con consecuencias trágicas incluso.Sin embargo, cada vez son más los testimonios que hacen referencia a encuentros cercanos con este tipo de niños.


El inicio del mito

La historia de los Bek's, podría tener su origen en el testimonio del periodista estadounidesnse Brian Bethel y su encuentro con estos extraños seres. El hecho ocurrió el 16 de enero de 1998, y es así como este periodista lo contó en su momento:

"Era de noche, recordé que adeudaba la cuota mensual de Internet y para evitar un indeseado corte, decidí ir al centro comercial donde la empresa tenía un buzón para pagos fuera del horario comercial. Al lado de la antigua sede de Camalott Communications, en Abiline, se hallaba un cine, que en ese momento proyecta Mortal Kombat, así que estacioné frente a la marquesina para aprovechar la luz y escribir el cheque, cuando de repente alguien golpeó la ventana del acompañante.

Volteé la cabeza y vi que había dos niños observándome. Era difícil determinar su edad exacta, pero tendrían entre 10 y 14 años. Pensé que me iban a pedir unas monedas e inesperadamente sentí pánico. (…) Fue algo indescriptible que nació desde lo más interno y primitivo de mi ser.

El chico más alto sonrió y eso me heló aún más la sangre. Sabía que algo no estaba bien, pero no sabía qué era. Por inercia bajé el cristal y pregunté qué necesitaban. Él chico sonrió aún más y pude ver que sus dientes era muy, muy blancos.

‘Hola, señor, tenemos un problema’, respondió, mientras el otro chico permanecía mirándome fijo, en silencio. La voz era la de un joven, pero su dicción era calma, tal vez muy aplomada para su edad. Sentí ganas de irme, pero no puede evitar seguir oyéndolo. ‘Verá, mi amigo y yo queríamos ver la película, pero olvidamos nuestro dinero’, continuó. ‘Necesitamos ir a nuestra casa por él. ¿Nos llevaría?’

‘…Uh, bueno…’, fue lo mejor que pude decir. Aquí es donde la historia se vuelve más rara porque su compañero silencioso lo miró con una mezcla de confusión y culpa en el rostro. Parecía algo sorprendido porque no abrí la puerta de inmediato. El hablante me miró algo perturbado, como si supiera que estaba buscándoles algo raro. ‘Vamos, señor…’, dijo de nuevo, suave como la seda.

‘(…)¿Qué película quieren ver?’ pregunté finalmente. ‘Mortal Kombat, por supuesto’, contestó. ‘Claro’, respondí y miré rápidamente la marquesina y el reloj en mi auto. La película había empezado una hora atrás y era la última función de la noche. Me interrumpió y dijo: ‘Vamos, señor… déjenos entrar. No podemos entrar hasta que nos deje (…). Solo déjenos entrar y nos iremos antes de que lo sepa. Iremos a la casa de nuestra madre’.

Me di cuenta de que mi mano estaba en la manija de la puerta, casi por abrirla, cuando la retiré de manera violenta por algo, por algo que me obligó a no mirar a los niños. Y cuando los miré nuevamente, cuando mi mente volvió en sí, vi por primera vez sus ojos. Eran negros como el carbón. Sin pupila. Sin iris. Sólo dos orbes negros que reflejaban la luz roja y blanca de la marquesina.

El joven silencioso tenía una expresión de horror que parecía indicar dos cosas: ocurrió lo imposible y se dio cuenta. El mayor aparentó furia y reiteró: ‘Vamos, señor. No lo lastimaremos. Tiene que dejarnos entrar. No tenemos armas…’. Esto me asustó a más no poder. Con ese tono prácticamente estaba diciéndome ¿No necesitamos un arma’. Elevó la voz y con palabras que mezclaban enojo y pánico dijo por última vez: ‘¡No podemos entrar si no nos… da… permiso!’. Ya tenía la mano sobre la palanca de cambio y arranqué en reversa a toda velocidad. Cuando volteé para verlos bien. Habían desaparecido."


Para muchos, este es el origen de la leyenda urbana y en los últimos años, muchos casos como el de Bethel se han repetido, sobre todo (por lo que tenemos conocimiento) en Inglaterra y Estados Unidos. 


¿Qué son los Niños de ojos negros o BEK's?

Las historias de los demás testigos son muy similares a las de Bethel. Lo interesante del asunto es que en todos estos encuentros los niños siempre piden ingresar ya sea a un carro o a una casa, bajo cualquier excusa. Por lo general, no ha habido casos que demuestren que estos niños hagan algún tipo de daño a las personas, salvo el miedo y el terror que provocan en los demás, tampoco, de que haya habido personas que hayan aceptado las peticiones de estos niños, sobre todo por el miedo que sienten al verlos y al final, porque se percatan de los ojos negros de estos niños.  

Pero ¿qué son estos niños? Hasta la fecha, si las historias son ciertas, el caso de los niños de ojos negros aún no ha podido ser clasificado por los especialistas o investigadores de fenómenos paranormales o ufológicos. Los Bek's parecen estar muy lejos de ser seres fantasmales (son seres físicos que incluso interactúan con las personas); y también no parecen tener las características de los típicos testimonios que describen a seres extraterrestres. Algunos consdieran que son seres o entidades diabólicas, sobre todo por el terror que provocan al estar ante su presencia, pero como hemos dicho, no  hay registro de que estos niños hayan hecho algún tipo de daño físico o espiritual a las personas que han tenido este tipo de experiencia.

Así que por ahora, no se tiene una clara idea del origen de este tipo de seres, su procedencia o su naturaleza. 

Por cierto, la mayoría de estos casos, si bien se dan en todo el mundo, ocurren en los Estados Unidos, pero no hemos sabido de casos que se hayan dado en países de habla hispana, así que amigos si conocen ustedes de alguien que ha tenido una experiencia similar por favor, compartan sus experiencias y testimonios con nosotros. 

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