REFLEXIÓN: SOMOS AFORTUNADOS SOLO POR ESTAR AQUÍ


Por Percy Taira


En la última edición del programa Cuarto Milenio de España, el periodista Íker Jiménez, hizo una reflexiva introducción que me sirve para escribir este post. Señaló, hablando sobre nuestra existencia, de que existe una probabilidad de 1 sobre 10 elevado a las 2,685,000 para que nosotros estemos aquí, presentes, vivos en este planeta.

Es decir, si uno piensa en las probabilidades de que nuestro primer antepasado se uniera con aquella primera madre, y que de las millones de espermatozoides haya nacido el siguiente antepasado, que luego conoció a otra mujer y así sucesivamente, las posibilidades de que estuviéramos acá con vida, en este planeta, son sumamente mínimas, y sin embargo, aquí estamos.

Somos, además de esta fortuna de las probabilidades, el resumen de una historia antiquísima de sobrevivientes. Pensemos y reflexionemos un poco. En la Primera Guerra Mundial, murieron entre 10 y  31 millones de personas. En la Segunda  Guerra entre 60 y 73 millones de personas. Todos estos fallecidos fueron civiles y militares y vale preguntarse ¿Cuántos familias concluyeron su historia allí? ¿Cuántos apellidos, cuánta futuro familiar, acabaron con estas guerras? ¿Cuántas vidas, que bien podrían estar vivas hoy en día, no lo están? 

Pero hay más. En el Siglo XIV, la Peste Negra, cubrió de manera fatídica gran parte de Europa y Asia. En ese entonces, debido a esta peste, uno de cada tres europeos, es decir, casi 25 millones de personas, falleció por este mal y en Asia, la peste mató a otras 40 millones de personas. Recientemente la Organización de las Naciones Unidas, ha dado la cifra de que al día mueren 40 mil personas en el mundo, por hambre; y entre 500 mil y un millón de personas, por la gripe común.

Dicho esto, vale decir que si a las probabilidades ínfimas de que nosotros existiéramos, le sumáramos la fortuna de que ningún familiar directo haya sido uno de los muertos en las tantas guerras que ha iniciado el hombre desde la Noche de los Tiempos, o haya sido víctima de las tantas enfermedades que han acabado con gran parte de la humanidad, y al final haya sobrevivido para que nosotros estamos aquí, nos daremos cuenta, de lo afortunado que somos.

Por ello quiero creer que nuestro nacimiento no es solo una fecha marcada en el calendario y que nuestra historia comienza mucho más allá de la etapa en la que nuestros padres se conocieron, o en la que nuestros abuelos se conocieron, nuestro existencia comienza de mucho más atrás y tuvo y tiene, una historia que supo abrirse campo, que supo sobrevivir en  todos estos años de historia del ser humano.


Por ello amigo y amiga lector, cuando te sientas un poco deprimido, bajoneado, cuando te sientas poco valorado o sientas que tu vida tiene poco sentido, recuerda el resumen de suertes que eres, de miles de años de sobrevivencia que llevas a cuestas, y cómo el destino, de manera singular y especial, ha obrado en tu vida. Recuerda  lo especial, valioso y afortunado que eres por el simple hecho de estar vivo, de existir. Y sobre todo, valora y da gracias a la vida, y siéntete un privilegiado, de vivirla cada día. 

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