CUANDO LA IGLESIA LEGALIZÓ LA PROSTITUCIÓN Y CREÓ SU PROPIO BURDEL PARA CONSTRUIR LA CAPILLA SIXTINA




Esta información la obtenemos de la reconocida página web Historiasdelahistoria.com (la que ya hemos recomendado muchas veces en este blog) y de un artículo del historiador español Javier Sanz, titulado La oscura financiación para la construcción de la Capilla Sixtina y la Basílica de San Pedro. 

En este artículo se dicen cosas muy interesantes y muy poco divulgadas sobre cómo fue que la Iglesia Católica obtuvo los recursos económicos necesarios para la construcción de la famosa y magnífica Capilla Sixtina. 

La Capilla fue construida entre 1471 y 1483, por orden del Papa Sixto IV. También hay que recordar que su sobrino, el Papa Julio II, fue quien ordenó a Miguel Ángel la decoración de la bóveda de esta estructura.

Pues bien, cómo financiaron esta magna e importante obra del catolicismo. Pues según Sanz y los datos históricos que recoge, gracias a la prostitución y las indulgencias.

La prostitución y burdeles

Papa Sixto IV

Sobre el tema de la prostitución dice el artículo lo siguiente:

"Sixto IV fue un adelantado a su tiempo, ya que legalizó la prostitución en Roma -si entendemos por legalizar gravar la actividad con un impuesto-. Todas las prostitutas debían pagar un tributo para ejercer su profesión y, visto que aquello reportaba pingües beneficios, decidió ampliar aquel impuesto a todos los miembros del clero que mantuviesen barraganas y a los miembros de la nobleza que quisiesen tener libre acceso a la cama de alguna joven doncella".

Pero eso no era todo, pues el Papa Julio II, llamado el Papa Guerrero, no sólo continuó con la forma de ganar un dinero gracias a la prostitución, sino que dio un paso más y creó su propio burdel. Es más, se dice que Julio II era el que hacía los castings para contratar a los/las profesionales. 

Es más, en 1508, el día de viernes Santo, dice Sanz que "no se permitió besar los pies del Papa por las ulceraciones que los cubrían, propias del morbo gálico o mal francés. Murió de sífilis, quizás contraída en los castings".


Las indulgencias a vivos y muertos

Otro dato curioso, aunque este más conocido, es la venta de las indulgencias. Que fue una verdadera fuente de dinero para estos dos papas. Las indulgencias, era la venta de perdones de los pecados de los fieles, es decir, si un fiel cometía un pecado, compraba una indulgencia papal y el pecado era perdonado. 

Sixto IV, lo describía así:

"Los que murieron en la luz de la caridad de Cristo pueden ser ayudados por las oraciones de los vivos. Y no sólo eso. Si se dieren limosnas para las necesidades de la Iglesia, las almas ganarán la indulgencia de Dios."

Sin embargo, no solo se vendió las indulgencias para los vivos, sino también para los muertos. 

Según Sanz, muchas personas compraron indulgencias a sus parientes muertos para que estos puedan salir del purgatorio. 

"Los vivos podían comprar un pasaje en un crucero de lujo para que sus difuntos saliesen del aterrador purgatorio, donde se redimían las penas, y alcanzar el paraíso celestial (...) Una legión de clérigos recorrieron ciudades y pueblos vendiendo humo que los temerosos de Dios compraban en beneficio de sus difuntos".



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