EL LADO OSCURO DE “EL PRÍNCIPITO”: LA VIDA DE CONSUELO SAUCÍN, LA ESPOSA DE SAINT-EXUPÉRY

Antoine y Consuelo de Saint-Exupéry.

*Basado en un artículo de Hildebrandt en sus trece con edición de Expediente Oculto


Más de uno de nuestros amigos de Expediente Oculto habrá leído alguna vez el libro de El Principito, obra máxima del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry. Lo que muy pocos saben, sin embargo, es que esta historia, lejos de ser un cuento para niños o un relato con un trasfondo filosófico sobre la vida, sería un acto de arrepentimiento en el que su autor, pide perdón a su esposa Consuelo Saucín por los trece años en que ella estuvo a su lado.


LA MUSA DESAPARECIDA

La vida de Consuelo Saucín estuvo plagada de penas pero también de muchos amores. Nació en Armenia, El Salvador, en abril del 1901. Ella provenía de una familia acomodada, dueños de tierras y cafetales en su pueblo natal. A los 21 años de edad, ella se casó con el mexicano Ricardo Cárdenas, sin embargo, se divorció de éste al poco tiempo. Luego tuvo una relación con el también mexicano, el político e intelectual, José Vasconcelos, sin embargo, en esa misma época, conoció al escritor y periodista guatemalteco, Enrique Gómez Carrillo, con quien contraería nupcias. Según la escritora Marie-Helene Carbonel, quien escribió una biografía de Consuelo en el 2010, Gómez Carrillo habría sido el gran amor de su vida.

El matrimonio entre Consuelo y Gómez Carrillo duró sólo nueve meses debido a que éste murió en 1927 debido a un derrame cerebral. Fue entonces cuando ella decide viajar a Buenos Aires, Argentina, en donde conoció al aristócrata francés, Antoine de Saint-Exupéry, quien trabajaba como piloto comercial de servicios de mensajería. Consuelo se casaría con Saint-Exupéry en 1921, convirtiéndose así en la condesa Consuelo de Saint-Exupéry.

Según el escritor británico Paul Webster, autor de “Antoine de Saint-Exupery: la vida y la muerte de El Principito”, la familia del escritor nunca aceptó a Consuelo como parte de su familia debido principalmente, al divorcio que tuvo con su primer esposo, algo que estaba muy mal visto en la sociedad francesa de ese entonces, a tal punto que la hermana del escritor, Simone de Saint-Exupéry, la describió como una “mujerzuela” y una “condesa de película”. Por otro lado, la familia también la rechazaba por su origen foráneo.

Sobre esto último Webster cuenta lo siguiente: “Un miembro de la familia Saint-Exupéry me dijo que casarse con una extranjera era considerado peor que casarse con una judía, lo cual resumía la posición monárquica, antisemita y ferozmente xenófoba de esta familia, cuya aristocracia databa del siglo XII”.

Tal era el rechazo que generaba la presencia de Consuelo dentro de la familia, que una vez que murió en 1979, se desaparecieron en Francia todos los libros que se publicaron sobre la vida del escritor que la incluían, tanto así que la figura de la esposa de Antoine de Saint-Exupéry, quedó en el olvido.


EL PRINCIPITO INFIEL

Este olvido hacia Consuelo de Saint-Exupéry duró hasta que en el año 2000 mientras se realizaban los preparativos para celebrar ese año el centenario del nacimiento de Antoine. En ese entonces, se hizo público un manuscrito titulado “La memoria de la rosa”, escrito por la propia Consuelo, y en la que hace un amargo recuento de los trece años de matrimonio que vivió con el escritor francés.

En el libro, ella acusa a su esposo de hacerla sufrir constantemente con sus múltiples ausencias, su bohemia y sobre todo, por sus infidelidades, debido a la gran cantidad de amantes que tenía. Consuelo lo acusa de egoísta, infantil, y lo llama “cruel, negligente, avaro y derrochador”. Paul Webster considera que el libro es un “feo recuento de una viuda muy amargada”.


CONSUELO, LA ROSA DEL PRINCIPITO

Según Marie-Helene Carbonel, Consuelo era una mujer pequeña, bonita y seductora, que podía atraer a hombres con gran nivel intelectual.

Gracias a este hallazgo, la lectura de El Principito cambió. Lejos de ser un cuento para niños o una fábula filosófica para adultos, parecía tratar sobre la propia vida de su creador, en la que plasmaba la tormentosa y culposa relación que tuvo con su esposa.

Fue Consuelo, en resumen, su musa inspiradora. Es ella la rosa que el principito cuidaba con tanto ahínco, una rosa que además tose, haciendo recordar el asma de Consuelo, que al final acabaría con su vida. En cuanto a las otras 5 mil rosas, podrían fácilmente ser las amantes de Antoine, que para el principito no tenían ningún valor especial.

Otros datos interesantes es que el libro parecía ser a la vez, un homenaje a la tierra natal de Consuelo, en donde los tres volcanes son los volcanes de El Salvador y los baobabs eran las ceibas que se encontraban a la entrada del pueblo natal de Consuelo, Armenia, ubicadas en este mismo país.


Debido a todo esto, para muchos investigadores, no cabe duda en principio, que fue Consuelo la musa que inspiró la historia clásica de El Principito, y segundo, que su creación, fue una forma que Antoine encontró para pedirle disculpas por aquellos trece años de difícil unión matrimonial.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece una obra muy sentimental y es apta para chcicos y grandes.
Soy alunma del sexto grado y esty contenta de poder leer esta historia
me parece excelente,esta gran obra publicada