EL GRAN FRAUDE DE LA LUNA: LOS HOMBRES MURCIÉLAGOS (VESPERTILIO HOMO)



Litografía de los Hombres murciélagos (New York Sun - 28 de agosto de 1835)



Por Percy Taira

La historia que van a leer a continuación, parece sacada de un libro de ciencia ficción, una historia difícil de creer, sin embargo, mucha gente creyó en ella, al punto que se convirtió en un hecho periodístico y científico más popular de su tiempo.

El caso de los Vespertilio-homo, o los hombres murciélagos de la Luna, sea quizá uno de los hoax o fraudes relacionados con la Luna más antiguo y el más exitoso además de la historia moderna. En este post, vamos a recordarla.

El hecho ocurrió en 1835, cuando el diario New York Sun, rompió récords en ventas cuando publicó una serie de seis artículos escritos por un tal Andrew Grant, en donde daba a manera de primicia nada menos que el hallazgo de vida en la Luna.  Este descubrimiento, se había logrado gracias a la invención de un potente y revolucionario telescopio, creado por el famoso astrónomo inglés, John Herschel, que era capaz de ver lo que hasta ese momento, la tecnología espacial de este tiempo no podía ver.


DESCUBRIMIENTOS EN LA LUNA


El diario New York Sun, se difundió de 1833 a 1950


El primer artículo de esta serie de seis artículos se publicó el 25 de agosto de 1835, en este, se daba cuenta del importante invento y de los hallazgos realizados por este. El artículo, titulado “Great Astronomical Discoveries” o Grandes descubrimientos astronómicos, se decía: “Acabamos de saber que Sir John Herschel ha realizado unos descubrimientos astronómicos maravillosos en el cabo de Buena Esperanza, gracias a un inmenso telescopio equipado con una lente de 7 metros de diámetro y que funciona mediante un principio totalmente nuevo”.

El artículo detalla que Herschel en una expedición hecha a Sudáfrica en enero de 1834, había instalado un observatorio astronómico en la Ciudad del Cabo, y fue en ese lugar donde se realizaron los espectaculares descubrimientos que serían parte principal de los artículos posteriores.


GEOGRAFÍA Y FAUNA LUNAR

Fue justamente el segundo y tercer artículo de esta serie lo que comenzó a llamar la atención de los lectores.  Los artículos fueron publicados el 26 y 27 de agosto respectivamente, y se describía las maravillas que Jhon Herschel había divisado en la luna. Se aseguró entonces que la Luna estaba compuesta por grandes bosques, cráteres, lagos, océanos con sus respectivas playas, entre otros elementos, es decir, que allí de desarrollaba un mundo muy similar a la Tierra.

Pero no solo tenía un parecido geográfico a nuestro planeta, sino también zoológico. Se dijo por ejemplo, que nuestro satélite estaba repleto de cebras, ovejas,  cangrejos, pelícanos grises y especie extrañas como anfibios redondos que caminaban por sus playas o de castores parecidos al hombre y que construyen casas y conocen el fuego. Esto nos dice la nota:

“De los animales, clasificó (el Dr. Herschel) nueve especies de mamíferos, y cinco ovíparos. Entre los primeros es una especie pequeña de renos, alces, osos con cuernos, y el castor bípedo. Este último se asemeja a la del castor de la tierra en todos los aspectos excepto por su corta cola, y su invariable costumbre de caminar a sólo dos pies. Este castor lleva a sus crías en sus brazos como un ser humano, y se mueve con un fácil movimiento deslizante. Sus chozas se construyen mejor y más alta que las de muchas tribus de humanos salvajes, y por la aparición de humo en casi todas ellas, no hay duda que están familiarizados con el uso del fuego. Aún así su cabeza y el cuerpo sólo se diferencia en los puntos indicados del de un castor, y nunca fue visto, excepto en los bordes de los lagos y ríos, en el que se ha visto a sumergir durante un periodo de varios segundos”.


LOS VESPERTILIO HOMO


 Nota del 28 de agosto de 1835, del diario New York Sun

Sin embargo, la sorpresa vino con el cuarto artículo, publicado el 28 de agosto en la que el diario anunciaba el descubrimiento de lo que Herschel llamó “Vespertilio Homo”, que significaba Hombres murciélagos. Y es que se dio la noticia de quizá, lo que era considerado uno de los grandes descubrimientos de la historia de la humanidad, el hallazgo de vida inteligente, antropomorfa, en la Luna.

Así se describió a estos hombres:

“Tenían en promedio cuatro pies de altura (cerca de 1,20 m), estaban cubiertos, excepto en la cara, con un corto y brillante pelo cobrizo, y tenían alas compuestas de una membrana delgada y sin pelo, acostado cómodamente sobre sus espaldas (…) La cara, que era de un color amarillento, parecida a la de un orangután, siendo su expresión más abierta e inteligente (…). La boca, sin embargo, era muy prominente, aunque aligerada por una espesa barba en la mandíbula inferior y por los labios mucho más humanos que los de cualquier especie simia género”.

En cuanto a su característica especial, aquellas alas de murciélago, señalaban:

“Entonces podríamos percibir que poseían alas de gran expansión, y fueron similares en estructura a las del murciélago, con una membrana semitransparente expandida en divisiones curvilíneas por medio de los radios rectos, unidos en la parte posterior de los tegumentos dorsales. Pero lo que nos asombró mucho fue la circunstancia de que esta membrana se continúa, desde los hombros hasta las piernas, unidos hasta el final, aunque decreciendo su ancho gradualmente (…) Nosotros les denominamos científicamente como Vespertilio-homo, o el hombre murciélago, y son sin duda criaturas inocentes y felices, a pesar de que algunas de sus diversiones serían mal vistas con nuestras nociones terrestres de decoro”.

También se dice que vivían cerca de un templo dorado, que la nota llamó “Templo Lunar”, el mismo que decían estaba construido de zafiro y cuyo techo era soportado por columnas de 21 metros de altura. En cuanto al artículo 5 y 6 se daban más referencias sobre la superficie, geología y naturaleza de nuestro satélite.

Sin embargo, no se pudo conocer más detalles debido a que por un descuido del científico, el telescopio se redirigió al Sol, y según el diario, los rayos solares quemaron la potente lente dejando al instrumento inservible.


DEVELANDO EL FRAUDE

¿Pero cómo una historia como esta pudo ser tan creíble? Hubo muchos factores evidentemente, sin embargo, algunos señalan que tal fue el interés de la población por estas historias, que por ejemplo, los diarios de la competencia, en vez de cuestionarla, quisieron colgarse de esta popularidad y comenzaron a crear sus propias historias con inventos similares y hallazgo algunos incluso más increíbles. Se dice que solo un diario, el New York Commercial Advertiser, se preguntó cómo la gente podía creer tal historia.

Meses después de esta publicación, el científico John Herschel se enteró de estas noticias y evidentemente, si bien se encontraba en el Cabo en una expedición, negó que haya inventado algún telescopio para ver a la Luna o que haya tenido algún descubrimiento relacionado con criaturas o seres humanos en nuestro satélite. También se supo que el autor de estos artículos, Andrew Grant, tampoco existía.

Sea como fuere, el fraude u hoax, era más que evidente, sin embargo, el diario nunca se retractó y nunca aclaró el motivo de estas notas, así que se puede presumir que simplemente lo hicieron para incrementar la tirada de su diario. Sea como fuere, este hecho pasó a la historia como el Great Moon Hoax o el Gran Fraude de la Luna.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenas tardes desde España, oi la otra noche vuestro programa y me sorprendio muchisimo porque nunca habia oido hablar del tema.
Colaboro en un programa de misterio "el despertar del cementerio" y me encantaria difundir este tema si no teneis inconveniente, ¿os parece bien?
Gracias por vuestra atecion.
LUIS