LO QUE NOS DEJA ESTE PASO DE VENUS FRENTE AL SOL




Por Percy Taira


Veo y escucho la emoción de los astrónomos y gente ligada al estudio del cielo y el universo por el paso de Venus frente al Sol, y no puedo evitar preguntarme por aquellos primeros hombres que vieron un paso similar o que vieron un eclipse, o vieron a la Luna más grande que nunca. 

Si estos hombres, los de ahora, se sorprenden y emocionan, y con todos los aparatos tecnológicos de este siglo XXI, tratan de ver y analizar, lo más que se pueda, un evento de esta naturaleza, me pregunto, por ejemplo, que habrá sentido ese hombre de las cavernas ante el primer eclipse.

Pienso en ello y no me sorprende que hayan construido monumentos, y en algunos casos, enormes estructuras para dejar una huella imborrable de ese evento, un testimonio que hable a través de los años sobre lo que vieron o una estructura para que futuras generaciones no le quiten interés a un hecho similar y vean lo importante que es.

Y es que muchas veces, la ciencia, entendida de manera global, toma como "creencias antiguas" aquellos "vestigios", como cuando se para frente un monumento y dice por ejemplo, como en el caso de Intihuatana, que era un monumento "mágico" con el que se pretendía atar al sol, siendo tomado como un pensamiento absurdo, fuera de la ciencia. 

Hoy no pretendemos "atar al sol" ciertamente, pero ahora lo queremos investigar y, de cierta manera, quisiéramos tener eventos como este paso de Venus para conocer más a fondo qué es lo que pasa allá arriba, de qué está hecho, qué compone ese "mundo" del que no sabemos más del 25 por ciento, y que queremos "capturar" con filmadoras, telescopios, satélites y demás instrumentos "mágicos" de nuestro tiempo, para estudiarlo.

El universo, ese lugar que ahora los científicos nos dicen que es verdaderamente infinito (incluso múltiple), es capaz de causar y motivar esta extraña sensación en el hombre, esta curiosidad. La misma curiosidad del hombre antiguo parece ser la misma curiosidad del hombre moderno, casi como estuviera escrito en nuestro ADN, y lo único que ha cambiado con el tiempo, es quizá, el conocimiento, el poder nombrar algunas cosas más, y por supuesto, las herramientas que nos permiten ver más allá de lo que pueden ver nuestros ojos, pero fuera de eso, la sorpresa de que sin viajar fuera de nuestro espacio terrestre podamos presencia algo que verdaderamente está pasando allá afuera, nos abruma, nos llena de humildad y nos hace saber que no somos más que esa canica azul en medio de ese mar infinito que es el universo.

El siguiente paso de Venus frente al Sol será de acá a cien años, y no puedo imaginar, qué herramientas ni qué conocimientos habrá podido el hombre acumular para ese entonces, quizá los hombres del futuro, nos vean también se burlen de nuestros instrumentos "mágicos" para ver el espacio, quién lo sabe, pero de algo puedo estar seguro, y es que la sorpresa, la admiración, de estar frente a estos acontecimientos, seguirá siendo especial, seguirá siendo un evento único, digno de ver, de estudiar, y por supuesto, de vivir.


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