LIBROS DEL MISTERIO: BRUJAS (PROCESOS INQUISITORIALES)

A la izq. los juicios de Salem y a la der. la diosa Diana
Por Sergio Tenguán

A lo largo de toda la era cristiana, se han llevado a cabo miles de procesos inquisitoriales, no solo con las cacerías de brujas, sino también en casos por herejía, como el de Galileo Galilei o el de los albigenses. De estos últimos puedes leer una nota más completa aquí.

En esta oportunidad les hablaré sobre algunos de los procesos o juicios más significativos que se dieron en contra de las supuestas brujas y brujos.

El proceso de los benandanti

De todos los procesos que persiguieron a las brujas en la Europa moderna, este fue quizás, el primer proceso en cobrar relevancia y repercusión internacional.

Los benandanti eran una secta del norte de Italia, nacieron en la segunda mitad del siglo XVI y se consideraban buenos cristianos, lo malo y también la razón por la cual fueron procesados, era que se creían capaces de viajar espiritualmente mientras dormían para dar batalla a brujas y demonios. Ellos afirmaban que en sus viajes se reunían con una diosa benefactora, la Diana romana. El gran problema con este juicio, que se llevo a cabo por todo un siglo completo desde 1575 hasta 1675, era que, si bien la secta confesaba llevar a cabo hechos similares a los de las brujas, afirmaban que luchaban contra Satanás para defender la fe de Cristo. Esto creaba desconcierto entre los inquisidores y prueba de ellos es este párrafo extraído de uno de los procesos:

Por un lado, han declarado oponerse a las brujas y brujos, así como a sus malignos designios, y afirman sanar a las víctimas de tales personas; por el otro, al igual que sus presuntos adversarios, acuden a misteriosas reuniones nocturnas y afirman montar liebres, gatos y otros animales.

Para poder condenarlos, la inquisición decidió no juzgarlos por brujería sino por herejía, ya que los hechos que afirmaban realizar, como sus reuniones con la diosa pagana, se alejaban de la ortodoxia católica. Al final, los benandanti, solo tuvieron que purgar sus culpas con duras penitencias.

Los demonios de Loudun

Supuesto pacto de Grandier con el diablo
Este debe ser el proceso por brujería más conocido de la historia. Sin embargo, valgan verdades, yo me acabo de enterar por medio de este libro y al ver el caso te das cuenta por qué el autor lo titula como el más conocido y es que no queda la menor duda, de que este proceso estuvo lleno de mentiras, buenas actuaciones, aportaciones de dinero y lo más importante, intereses políticos de por medio.

En junio de 1630, el sacerdote Urbano Grandier, enemigo político del cardenal Richelieu, fue acusado de inmoralidad y suspendido de sus funciones. Parece ser que Grandier era un religioso de moral un tanto cuestionada, con fama de seductor y de conseguir favores sexuales de las mujeres. El sacerdote terminó siendo perdonado por esto, pero sus adversarios no descansarían hasta hundirlo en el anonimato definitivamente. Para ello, contaron con la complicidad del padre Mignon, confesor del convento de monjas ursulinas de Loudun, quien con mucha astucia logró convencer a varias monjas de que estaban endemoniadas y de que el responsable de su situación era el padre Grandier.

La madre superiora del convento Jeanne des Agnes y otra monja, comenzaron a sufrir convulsiones, cambios de voz y se les alteraba el rostro. Como parte del plan, el padre Mignon fue el designado para llevar a cabo los exorcismos y en el transcurso de estos la madre superiora empeoró a tal punto que declaraba estar poseída por los demonios Asmodeo y Zabulón y profería maldiciones y obscenidades. Cuando las noticias llegaron a oídos del arzobispo, éste prohibió que los exorcismos continuaran y es así como el tan odiado padre Grandier se salvó una vez más.

Dicen que a la tercera va la vencida y en este caso resultó ser cierto puesto que el cardenal Richelieu volvió a la carga otra vez. Para tal efecto se encargó a Jean de Laubardemont, pariente de la madre superiora, que formara una comisión con dos magistrados de su confianza para procesar al padre Grandier por brujería.

Esta vez ya no eran solo dos religiosas, sino la mayor parte del convento las que se entregaron a las convulsiones y a la vociferación de obscenidades. Todas ellas coincidieron en señalar al padre Grandier como culpable. Él era el gran brujo que las había hechizado y las había sometido al demonio.

Ante estas acusaciones, el infeliz párroco fue encarcelado el 30 de noviembre de 1633, luego de pasar por torturas y de presentarse como prueba un supuesto documento con el cual Grandier había sellado un pacto con Satanás, fue hallado culpable y muerto en la hoguera, pese a que ni los más crueles tormentos le habían hecho confesar su supuesta condición de brujo.

Los juicios de Salem

Este ha sido el caso de brujería más importante de América, aconteció en las cercanías de Boston, Nueva Inglaterra a finales del siglo XVII.

La historia comienza a principios de 1692, Elizabeth Parris y su prima Abigail Williams, de nueve y once años de edad respectivamente, comenzaron a sufrir de convulsiones, lloraban y gemían de un modo alarmante, lanzaban objetos pesados contra sus familiares y caminaban a cuatro patas por debajo de los muebles.

Contagiadas tal vez por la repentina celebridad de estas primas, otras niñas de Salem comenzaron a presentar los mismos síntomas, especialmente durante las misas dominicales de su iglesia.

El médico de Salem, William Griggs, examinó detenidamente a las afectadas y, al no hallar causa física alguna, insinuó la posibilidad de que las niñas estuviesen endemoniadas, poseídas por algún espíritu infernal.

Las niñas a su vez, ahora sí asustadas por las probables consecuencias de sus actos, declararon que habían sido víctimas de los hechizos de tres brujas: Tituba, una esclava negra, propiedad del padre de Elizabeth; Sarah Good, una indigente que fumaba siempre en pipa y Sarah Osborne, que se había casado con uno de sus esclavos y generó un escándalo mayúsculo.

Estas tres mujeres fueron encarceladas, y cual si fuera un juego, las niñas embrujadas siguieron acusando a otros vecinos al punto de que se encarceló a más de un centenar de personas, entre habitantes de Salem y los alrededores.

En el mes de junio de ese mismo año, se conformó un Tribunal Especial de Auditoria y Casación precedido por el Juez William Stoughton, con la finalidad de juzgar los casos de brujería que se habían denunciado en Salem, que para ese momento ya rozaban, doscientas, las personas acusadas.

En más o menos siete meses, se dio muerte a siete hombres y trece mujeres en los llamados juicios de Salem, pero cuando las acusaciones comenzaron a llegar a la clase dirigente de la colonia, el gobernador William Pipps disolvió el tribunal Especial y creó un Tribunal Supremo que se encargó de absolver a todos los acusados ante él. Pasados unos años las autoridades civiles indemnizaron económicamente a las familias de los condenados.

Estos fueron, desde el punto de vista del libro, los tres procesos más significativos en la historia de la cacería de brujas.

La próxima semana daremos fin a las notas sobre este libro y compartiré con Uds. amigos lectores mis puntos de vista también.

Asimismo les adelanto que veremos otro libro que también trata sobre estos temas, pero de una manera no tan narrativa solamente, sino que lo hacen de una manera más enfocada a la investigación y la explicación de los hechos de una perspectiva más científica.

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