LIBROS DEL MISTERIO: EL VATICANO AL DESNUDO ( I-PARTE )

Por Sergio Tenguán

“El Vaticano contra Dios”, nos habla de los oscuros y silenciosos secretos que se esconden detrás de las paredes en la casa de san Pedro.

Este libro no está escrito con ánimos de ofender ni de ensuciar la imagen de la Iglesia Católica, por el contrario, se puede intuir al pasar las páginas, la voluntad de cambiar algo o, todo lo necesario para que la Iglesia vuelva al buen camino y pueda convertirse una vez más en líder espiritual para toda la humanidad.

Los Milenarios, son un grupo de sacerdotes de diferentes nacionalidades, que al trabajar dentro del Vaticano por varias décadas y al darse cuenta de cómo la Iglesia se envenena a si misma desde lo más profundo de sus entrañas, decidieron, movidos por la fe, escribir este libro de manera autocrítica como primer objetivo y asimismo mostrar a las personas que la Iglesia Católica, a pesar de los problemas que enfrenta (más que nada interinos), cuenta aún con sacerdotes que tendrían el poder, la convicción y más que nada la vocación, para corregir el curso de una de las mas desprestigiadas religiones en la actualidad.

En palabras de ellos mismos: “Podría parecer un análisis despiadado, pero quiere ser un bisturí capaz de limpiar una llaga profunda y purulenta”.

Uno de los muchos temas que tratan es por ejemplo el del bautismo, antaño se decía que si no recibías el sacramento del bautismo, entonces no tenías salvación. Inclusive de niños se nos cuentan historias de miedo como la de los duendes, explicándonos luego, que son niños que murieron antes de bautizarse y quedaron relegados al purgatorio hasta que llegue el día del juicio final.

¿De dónde vino esta idea? la respuesta es de san Agustín. La teología occidental se dejó influenciar por el genial conceptualismo del santo varón que en alguna ocasión dijo: “fuera de la Iglesia no es posible la salvación ”.

Actualmente para salvar este grueso error cometido por los Padres de Occidente, la Iglesia latina recurre a algo llamado el expediente de bautismo de deseo, que quiere decir en otras palabras, que te conviertes en cristiano sin saberlo. De esta manera se pueden salvar los más de cuatro mil millones de no bautizados en el mundo.

Es así, como la Iglesia de Occidente salva el concepto, teológicamente incompleto o incorrecto, según el cual, sin la Iglesia no nos podemos salvar.

En Oriente, donde Cristo fundó su Iglesia, el pensamiento es un poco diferente.

Para ellos, la Iglesia Occidental es como un gran barco y todos los que aborden este magnífico barco, tendrán una viaje placentero y tranquilo, en cambio la idea oriental es de que todos los que no pudieron subir a este espléndido barco, tienen que buscar otros medios para realizar la travesía hacia el fin de los días, ya sea en balsas, barcas, salvavidas, es decir con otras creencias religiosas que si bien, con un poco mas de dificultad y más lentamente también dirigirán al hombre hacia su destino final, la salvación. Este mensaje en sí, ya es muy esperanzador y conciliador con respecto de otras religiones.

Los 10 Mandamientos

Las tablas de la ley con los diez mandamientos es uno de los mejores regalos que Dios le pudo hacer a la humanidad para que puedan salvarse.

El contenido de las tablas es bueno porque viene directamente de Dios, sin embargo Dios no puede encerrarse en el único bien finito y limitado del decálogo, el cual no es más que una pequeña parte de su Yo infinito. El amor de Dios es mucho más grande que el amor circunscrito en el decálogo.

Hay muchos casos de personas que cumplen con los diez mandamientos y aun así siguen muy alejados de Dios, también se da el caso contrario. Los obstáculos del amor son diferentes para cada individuo.

Cada uno de nosotros tenemos diversos defectos, derivados de dónde venimos, donde vivimos, como vivimos y con quien vivimos. Corregir estos defectos es difícil para algunos y casi imposible para otros, sin embargo siempre tenemos un pizca de bondad y conciencia que nos dice que es lo que deberíamos hacer e intentamos (quizás no tan fuertemente) hacerlo.

Los Milenarios dicen que es por esta razón que nuestras culpas no pueden ser medidas todas por igual por intermedio de los diez mandamientos, sino que aquí interviene el ambiente y época en la que vivimos.

Por ejemplo, en el primer concilio de Jerusalén los apóstoles escribieron una carta en la que decía: “El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponeros ninguna otra obligación más allá de estas cosas necesarias: que os abstengáis de las carnes ofrecidas a los ídolos, de la sangre y de los animales ahogados y de la fornicación. Haréis bien por tanto en guardaros de estas cosas”. En la actualidad ningún moralista pondría bajo pena de pecado grave semejantes prohibiciones, consideradas entonces necesarias, hoy en nuestros días no tendrían lugar.

Los autores creen firmemente en que Dios en su infinita sabiduría y amor, sabe cuando, en donde y como aplicar o no, los diez mandamientos.

“El Señor se sirve también de la miseria. Nosotros ignoramos hasta qué extremo un pecado nos aparta momentáneamente de Dios y donde establece los cimientos del puente para el camino de vuelta”. (sacerdote Primo Mazzolari)

Otra frase más: “...Einstein afirmaba a su manera su creencia en un Dios grande y misericordioso que piensa en todo y se ocupa de todo y cuya santidad es ajena a la morbosidad de inspeccionar como no sea más que de pasada los testículos del hombre.”

Hasta aquí llegaremos por hoy y más adelante hablaremos de cosas un poco más turbias que las tratadas en el presente artículo, como por ejemplo, la política dentro del Vaticano que es como mínimo, igual de corrupta al de cualquier país.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias hermano por tu artículo,siempre es bueno tener una dosis diaria de motivación,para seguir edificando La gran Iglesia,que nuestro maestro y Señor cimentó aquí en la tierra,y que es nuestro único hogar conocido y privilegiado que tenemos.
Es bueno saber, que aún quedan sacerdotes que son antídoto al interior de este tremendo tumor maligno llamado "Vaticano."
El Guardián.