NASA: PRÓXIMO DESTINO DE NAVES TERRÍCOLAS ES “MARTE”

El planeta rojo se lleva sólo 1.000 años con la Tierra y ha pasado un proceso de formación similar. Por eso mismo la NASA se encuentra actualmente inmersa en el estudio de los orígenes de la vida y, para una mayor investigación, viajará a Marte, el próximo 25 de noviembre, en busca de nuevos datos. Esta misión contará con tecnología fabricada en España.

De hecho la agencia espacial lleva desde el año 2000 planificando la construcción de una nave para llegar hasta Marte, un aparato que deberá viajar durante ocho meses hasta lograr aterrizar en el planeta rojo.

El lanzamiento de la misión, tras dos años de retraso por cuestiones económicas en la NASA, cierra un largo periodo de preparación, pruebas y ensayos de instrumentos, experimentos científicos y de entrenamiento para el análisis de los datos. Los investigadores de este equipo, liderados por el profesor Miguel Ramos, participan en la misión a través del instrumento denominado Rover Environmental Monitoring Station (REMS). Se trata de una completa estación meteorológica incorporada en el rover o vehículo Curiosity, que constituye la misión Mars Science Laboratory (MSL) de la agencia espacial estadounidense.

Cuando la nave pise suelo marciano, un radar inteligente la conducirá en busca de vida, ya que el objetivo de la expedición es identificar organismos vivos que, tras su estudio, desvelen cómo crear vida en el futuro. El robot encargado de llevar a cabo esta misión contará con una antena de comunicaciones de alta ganancia y una estación de sensores REMS (Rover Enviromental Monitoring Station) que ayudarán a la nave en su búsqueda y que están fabricados en España. El Gobierno ha invertido 23,5 millones de euros en este proyecto, en el que también participan Rusia, Canadá, Francia y Alemania.

Vida anterior

El agua ha jugado un papel muy importante en la evolución geológica y climática de Marte, ya que en el pasado hubo ríos, lagos, mares y hasta un océano. Sin embargo, en la actualidad, las condiciones climáticas y ambientales del planeta no permiten la existencia de agua líquida, lo que junto a las extremadamente bajas temperaturas de la superficie, hace que parte de esta agua se encuentre congelada bajo la superficie. Así lo confirmó en el año 2008 la misión Phoenix de NASA cuando descubrió hielo bajo el regolito marciano.

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