Manuel Blanco Romasanta: El “Hombre Lobo” de España

MANUEL BLANCO ROMASANTA: EL “HOMBRE LOBO” DE ESPAÑA



De Manuel Blanco Romasanta se dice que era un hombre educado, de facciones gentiles, de buena posición económica y que pasaba desapercibido en la ciudad de Galicia a mediados del siglo XIX. Sin embargo, es en estos tiempos recordado, como el primer español en la época moderna de ser condenado judicialmente como el primer hombre lobo de España.

Dicen que su primer desvarío ocurrió luego de morir su esposa, desde ese momento, Manuel Blanco Romasanta fue acusado de vender nada menos que grasa humana a Portugal. Debido a este delito fue detenido en Toledo en 1843 y fue acusado además por el asesinato de un alguacil llamado Vicente Fernandez. Sin embargo, Romasanta logró escapar y según se dice, pasó el resto de su vida en un pequeño pueblo llamado Ermida.

Allí se hizo rápidamente amigo de sus vecinos debido a que desconocían su pasado delincuencial, incluso, muchos de ellos lo consideraban un tipo sumamente afeminado debido a que realizaba oficios dedicados principalmente a las mujeres como el de hilador o tejedor.

Gracias tal vez a esta nueva imagen, Romasanta se sintió confiado y continuó con sus asesinatos, matando a 9 víctimas más, principalmente mujeres y niños, los mismos que luego confesaría, habría matado con sus propias manos y dientes y de haberlos luego devorado.

Fue justamente el análisis de aquellas heridas las que luego determinarían que el atacante habría sido un lobo y no un ser humano, debido principalmente a que existían rastros dentales en los cuerpos que eran similares a los colmillos de los lobos.

Tal fue la importancia de estos indicios que el 6 de abril de 1853, Romasanta fue acusado judicialmente de licantropía, es decir, de ser un hombre lobo asesino (así consta en los archivos pues su juicio fue llamado oficialmente 'Causa 1788 del hombre lobo') y fue condenado al garrote vil (pena de muerte), y a una indemnización de 1000 reales por cada víctima.

Sin embargo, el problema ocurrió cuando el propio Romasanta aceptó y se autocalificó como un Hombre-lobo y excusó su accionar aduciendo que de joven había sufrido una maldición o un hechizo que le producía constantes alucinaciones en las que se veía rodeado de lobos después de sus asesinatos.

Este argumento fue adoptado por un hipnólogo francés quien envió una carta al ministro de Gracia y Justicia afirmando que Romasanta era un afectado de un desorden de las funciones de su cerebro y que por ello no era responsable de sus actos. Prácticamente, lo excusó de locura.

La polémica del juicio llegó a tal magnitud que la propia Reina Isabel II, intervino en el caso e hizo las labores para que el Tribunal Supremo de Justicia exima de toda culpa al cuestionado asesino. Las peguntas del porqué la Reina intervino en el proceso judicial a Romasanta aún no puede ser explicado, sin embargo, lo que se sabe es que al final la Reina logró que al asesino se le cambie la pena capital por una mucho más benigna, la cadena perpetua.

Sobre la versión de su muerte también existe cierto halo de misterio, algunos dicen que murió en la prisión de Allariz, vestido de mujer y cobrando unos centavos para mostrar su rostro a quien se lo pidiese, no obstante, otros aseguran que logró escapar y que murió lejos de esa prisión.

El Hombre Lobo de México

Sin embargo, cabe destacar que la nominación de “Hombres lobo” no sólo acaparó las conciencias del pasado, sino también en nuestros tiempos. Y es que existen en la actualidad seres que se hacen llamar a sí mismos como Hombros Lobos, uno de ellos es el mexicano Jesús Manuel Fajardo, más conocido como el “Hombre lobo de México”, quien padece de la enfermedad hipertricosis que es una enfermedad meramente dermatológica, es decir, no mental, que tiene como consecuencia la aparición excesiva de pelo en el cuerpo, en especial, el rostro.

Aquí les dejo una entrevista realizada a este llamado Hombre Lobo de México, de un extracto del programa Cuarto Milenio, transmitido a través del canal Cuatro de España.




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