Las profecías de Johannes Friede

LAS PROFECÍAS DE JOHANNES FRIEDE



Debido a las últimas catástrofes naturales (huracanes, terremotos e inundaciones) ocurridas en los últimos años en el mundo, diversas páginas web y medios de prensa especializados han comenzado ha propagar algunas “profecías” o “visiones” que pudieran haber anticipado ya estas terribles ocurrencias.

Lejos de conocidas profecías de los reconocidos Nostradamus o Edgar Cayce o de culturas como la Maya, existen otras que si bien, la mayoría de ellas son de algunos “alucinados” en la materia, existen otras que es bueno darles si quiera una pequeña mirada. Una de ellas, la que más me llamó mi atención debido quizá a su cercanía con la Iglesia Católica o por su lenguaje claro y preciso, es la del monje benedictino austriaco Johannes Friede.

El texto de este religioso, escrito entre 1204 y 1257, es decir, en plena época medieval, narra lo que para él o su visión serían los eventos más importantes que precederían el Fin del Mundo, muchos de ellos, sino todos, estarían vinculados principalmente con el cambio climático y los terribles efectos en la naturaleza que estos producirían.

La profecía de Johannes Friede dice lo siguiente:

Cuando venga el gran tiempo en que la humanidad afronte su última y dura prueba, ello será precedido de grandes cambios en la naturaleza.

La alteración entre el frío y el calor será más intensa, las tormentas [huracanes, ciclones, tifones] tendrán efectos más catastróficos, los terremotos destruirán grandes regiones y los mares inundarán muchas tierras bajas.

Todo esto no será resultado de causas naturales, sino que la humanidad habrá penetrado en las profundidades de la Tierra y alcanzará las nubes, timbeando con su propia existencia.

Antes que los poderes de destrucción completen su designio, el universo será presa del desorden y la edad de hierro se hundirá en la nada.

Cuando las noches estén llenas de frío más intenso y los días con calor, comenzará una nueva vida en la naturaleza. El calor significa la radiación desde la Tierra, el frío, el debilitamiento de la luz del Sol.

Sólo unos años más y se darán cuenta que la luz del Sol se ha vuelto perceptiblemente más débil.

Cuando incluso la luz artificial no funcione, el gran evento en el firmamento estará próximo.

La nebulosa en la Osa Mayor llegará cerca de la Tierra... y llenará el espacio de 500 soles en el horizonte. Cubrirá más y más la luz del Sol hasta que los días sean como noches con luna llena.

La iluminación no vendrá de la Luna, sino de Orión, cuya constelación, por la luz de Júpiter, enviará sus rayos sobre la Osa Mayor y disolverá su nebulosa con la fuerza de la luz.

Por este tiempo la humanidad será golpeada por el terror. Las aves parecerán reptiles y no podrán usar sus alas. Los animales de la tierra, en espanto y alarma, alzarán tal clamor que harán temblar el corazón de los humanos.

Los hombres huirán de sus moradas para no ver el extraño suceso. Finalmente, una oscuridad completa se afirmará y durará tres días y tres noches.

Durante este tiempo, los hombres, privados del poder de la luz, caerán en una especie de sueño del cual no despertarán, especialmente aquellos que carecen de toda chispa de vida espiritual.

Cuando el Sol se levante de nuevo y emerja, la Tierra será cubierta de una capa de cenizas como la nieve en invierno, pero las cenizas tendrán el color del azufre. Una neblina húmeda ascenderá de la Tierra, iluminada por gases ardientes.

De la humanidad, habrá más muertos que los causados en todas las guerras. En las moradas de los hijos de la luz será leído el Libro de las Revelaciones y en los palacios de la Iglesia esperarán la llegada del gran cometa.

El séptimo día después del retorno de la luz, la tierra habrá absorbido las cenizas y formado tal fertilidad como no ha sido experimentada antes.

Pero Orión enviará sus rayos a la Tierra y mostrará el camino hacia el último lugar de descanso del hombre más grande y eminente que haya vivido en la Tierra.

Los sobrevivientes proclamarán su antigua doctrina en paz e instituirán el milenio anunciado por el Mesías en la luz de la verdadera hermandad y amor para la gloria del Creador y para la bendición de toda la humanidad.

Friede vs. Juan de Jerusalem, el Templario

Sin embargo, es justamente está precisión en la descripción de los fenómenos, así como la claridad del lenguaje y la extensión del texto (poco probables en máximos exponentes como Nostradamus y Cayce) hacen dudar a muchos sobre la autenticidad de este documento, es decir, si es que en verdad, este monje benedictino existió y si existió, si en verdad escribió él estas líneas.

Tales dudas hacen recordar a la también apocalíptica profecía del llamado Juan de Jerusalem, el Templario, quien supuestamente en el siglo XII, habría escrito una larga profecía, igualmente detallada, que advertirían, aunque de manera más descarnada, sobre los fenómenos naturales que hoy vivimos y que serían el antecedente de lo que sería el Fin del Mundo.

En una parte de su fatídica profecía, Juan de Jerusalem dice lo siguiente:

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... El hombre habrá cambiado la faz de la Tierra; se proclamará el señor y el soberano de los bosques y las manadas. Habrá surcado el sol y el cielo y trazado caminos en los ríos y en los mares... Pero la Tierra estará desnuda y será estéril. El aire quemará y el agua será fétida... La vida se marchitará porque el hombre agotará las riquezas del mundo....Y el hombre estará solo como un lobo, en el odio a sí mismo... Los poderosos se apropiarán de las mejores tierras y las mujeres más bellas; los pobres y los débiles serán ganado, los poblados se convertirán en plazas fuertes; el miedo invadirá los corazones como un veneno"

"Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... Las enfermedades del agua, del cielo y de la Tierra atacarán al hombre y le amenazarán; querrá hacer renacer lo que ha destruido y proteger su entorno; tendrá miedo de los días futuros. Pero será demasiado tarde; el desierto devorará la tierra y el agua será cada vez más profunda, y en algunos días se desbordará, llevándose todo por delante como en un diluvio, y al día siguiente la tierra carecerá de ella y el aire consumirá los cuerpos de los más débiles"
"Cuando empiece el año mil que sigue al año mil... La Tierra temblará en muchos lugares y las ciudades se hundirán; todo lo que se haya construido sin escuchar a los sabios será amenazado y destruido; el lodo inundará los pueblos y el suelo se abrirá bajo los palacios. El hombre se obstinará porque el orgullo es su locura; no escuchará las advertencias repetidas de la Tierra, pero el incendio destruirá las nuevas Romas y, entre los escombros acumulados, los pobres y los bárbaros, a pesar de las legiones, saquearán las riquezas abandonadas".

Al final de cuentas, como decimos siempre en este blog, todo queda en la voluntad del creyente, sin embargo, consideramos que siempre es bueno conocer un poco más sobre estas versiones sobre todo, porque hoy en día, ya están siendo conocidos por muchas personas y están recorriendo de manera vertiginosa la red.

No hay comentarios: