Von Braun: el científico de Hitler que puso al primer hombre en la Luna

VON BRAUN: EL CIENTÍFICO DE HITLER QUE PUSO AL PRIMER HOMBRE EN LA LUNA


Cuando el fin de la Segunda Guerra Mundial estaba próxima y la Alemania Nazi de Hitler estaba a punto de desaparecer su sombra de terror sobre la Tierra, una de las naciones vencedoras de aquella pesadilla, los Estados Unidos de Norteamérica, alistaban en secreto un plan que tenía como objetivo principal la captación de los más importantes científicos del nazismo derrotado. Este plan se conoció luego como la “Operación Paperclip”.

Tal plan logró captar cerca de 500 científicos que anteriormente habían trabajado y desarrollado misiones para la propia milicia nazi, siendo el más importante de ellos, el científico Wernher von Braun, el creador del terrible misil nazi V2.

El Von Braun nazi

Von Braun siempre tuvo un gran interés por la ingeniería espacial. En 1927, con tan sólo 17 años de edad, fue admitido a la sociedad de cohetes alemana Verein für Raumschiffahrt (VfR) hecho que le permitió un año después graduarse en ingeniería mecánica en el Instituto Politécnico de Berlín y dos años más tarde obtener su Doctorado en Física por la Universidad de Berlín.

Este gusto por desarrollar grandes cohetes decidió enrolarse tiempo después en el ejército alemán lo que le permitió elaborar diversos misiles balísticos siendo adscrito luego a las SS, incluso antes de la llegada de Adolf Hitler al poder en 1933. Es más, fue en la SS cuando von Braun obtuvo su doctorado en ingeniería aeroespacial el 27 de julio de 1934.

El V2

En 1939, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la reputación de este científico como un experto en la creación de misiles dentro del Partido Nazi creció, tal es así que el alto mando le encargó el diseño de un potentísimo cohete que pudiera acabar con Gran Bretaña.

Fue así que el 3 de octubre de 1942, el científico logró desarrollar en un laboratorio secreto en Peenemünde, el A2, considerado como el primer cohete moderno dotado de un mecanismo de guía automática capaz de alejarse en pocos minutos a una distancia de 190 kilómetros del punto de lanzamiento.

El éxito de este primer cohete impulsó a sus superiores a continuar con el proyecto desarrollando así los modelos A3 y A4, justamente, este último, el A4 fue el que logró el entusiasmo de Adolf Hitler a tal punto que ordenó su producción inmediata bajo el nombre de "Vergeltungswaffe 2" (arma de represalia número 2) o simplemente V2.

Para el fin de la guerra, se estima que fueron lanzados a Gran Bretaña cerca de 1,155 misiles V2 y otros 1.625 contra otros objetivos como en Amberes (Bélgica).

Según los expertos, debido a la capacidad de esta arma de no dar señales de alarma debido a su velocidad supersónica que impedía ser detectados por su objetivo durante su aproximación, estas pudieron constituir un factor de devastación total dentro de la guerra. Sin embargo, para suerte de los aliados, esta arma no pudo contar con los fondos suficientes ya sea para su producción o desarrollo en el transcurso de este conflicto.

La Operación Paperclip

Pese a los daños provocados por su invención y a su latente nazismo, los Estados Unidos no tuvo reparos en captar este científico para su gobierno. Fue así como luego de una serie de negociaciones, von Braun se entregó junto con su equipo de investigadores a las fuerzas estadounidenses adoptando el compromiso de apoyarlos en el desarrollo científico de su fuerza aérea, en tanto que el país norteamericano se comprometió a olvidar todo su pasado nazi incluido los delitos de lesa humanidad (como el uso de esclavos para los diversos proyectos aéreos) que había cometido durante la guerra.

Von Braun y la NASA

Sin embargo, la historia de este científico no acabó allí pues pese a que durante quince años este científico se mantuvo trabajando en secreto diversos proyectos en las bases de Fort Bliss (Texas), en 1950, se mudó junto con su equipo a Redstone, cerca de Huntsville (Alabama), en donde comenzaría a desarrollar las primeras versiones de lo que sería el nuevo plan de los Estados Unidos para vencer, esta vez en una Guerra Fría, a su antes aliada y ahora enemiga, Rusia. Este nuevo plan consistía en la conquista del espacio.

Fue así como von Braun desarrolló para el ejército estadounidense el misil balístico Júpiter y los cohetes Redstone los mismos que luego usaría la NASA para los primeros lanzamientos del programa Mercury. Tal fue la importancia de su labor en estos artefactos que en 1960 fue destinado a trabajar directamente con la NASA en donde se le encomendó la construcción nada menos que de los gigantescos cohetes Saturno, siendo el más grande de ellos el Saturno V, el mismo que tiempo después lograría poner al primer hombre sobre la Luna.

Luego de estas proezas científicas, y ya nacionalizado estadounidense, von Braun, el antiguo servidor del nazismo, comenzó a salir a la luz pública en los Estados Unidos actuando incluso como portavoz de la exploración espacial de ese país, y llegando a participar hasta en tres programas de televisión para la cadena Disney. Es evidente que ambos cumplieron con su palabra, von Braun cumplió en desarrollar la mayor tecnología espacial conocida en la época, y los Estados Unidos, en borrar todo su despreciable pasado Nazi.

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