LOS MENSAJES OCULTOS DE ANTONIO GAUDÍ


LOS MENSAJES OCULTOS DE ANTONIO GAUDÍ


Antonio Gaudí, fue mucho más que el genio de la arquitectura española y mundial, para muchos, este genial arquitecto era además un ocultador de misterios y secretos. Y es que su obra está llena de estas pistas y símbolos que hasta el día de hoy diversos estudiosos de su arte intentan explicar: Cuadrados mágicos y escaleras que dan siempre un determinado número, animales representativos de la cultura esotérica, extrañas constelaciones trasladadas al concreto, entre otras, son la gran gama de posibilidades y cuestiones que se ciernen sobre este mágico y enigmático personaje.

El cuadrado mágico

Uno de los símbolos más desconcertantes de Gaudí es sin lugar a dudas, su “cuadrado mágico” que se halla en su obra inconclusa de La Sagrada Familia. En este cuadrado se observan una variedad de números del 1 al 15 que sumados de cualquier manera ya sea horizontal, vertical y diagonal dan siempre el número 33, para muchos este número representa la edad en la que Cristo murió, sin embargo, para otros, es un número vinculado a la masonería debido que el número 33 es el grado máximo al que puede llegar un masón.

Es más, para aquellos que sostienen esto último resulta curioso por ejemplo que el número 33 no sólo aparezca en un lugar religioso sino también en el Parque Güell, en donde se encuentra un complejo de escaleras en que la suma de sus escalones también da el citado número.

Otro dato más que quizá aumenta su misterio, es que en la relación del 1 al 15 falta el número 12, para muchos esto se debe simplemente a un juego matemático, para otros, Gaudí negó con esta omisión la existencia de los discípulos de Cristo.

Más relaciones con lo esotérico

Para el investigador Sebastián D’arbó, los vínculos de Gaudí con lo esotérico están comprobados, según D’arbó, Gaudí nació en Riudoms, en Reus, ciudad en donde se crearon las primeras logias de la masonería, además asegura que tanto sus abuelos y como su padre eran alquimistas que trabajaban los metales y cristales, demostrando así una tradición familiar de caldeleros, que son el máximo escalón del manejo de los metales y la hojalata.

Otros elementos más que vinculan al genio con lo esotérico sería la escultura de la salamandra en el citado Parque Güell, que es un símbolo alquímico, y esto puede confirmarse debido que detrás de la figura se halla representado un horno alquímico llamado atanor, idéntico al que se encuentra en la Catedral Notre Dame de París.

Asimismo, en la fachada de la Iglesia de la Sagrada Familia (la única que pudo terminar) la correspondiente al nacimiento de cristo, Gaudí talló en la piedra la posición de los astros del momento exacto del nacimiento de Cristo.

Por otro lado, el coautor del Best Seller, La Clave Gaudí, Esteban Martín, asegura que existe un plano en donde los siete monumentos más emblemáticos de Gaudí como son: la Sagrada Familia, el Parque Güel, Casa de Vicens, Casa Milá o la Pedrera, Casa Calvet, Casa Batlló y el Palacio Güel, formarían la constelación de la Osa Mayor que tendría un significado particular para el artista.

Sin embargo, para el arquitecto español, Pedro Ponde de León, esto no sería más que una casualidad debido a que Gaudí trabajó para diversos promotores y sería imposible que todos ellos coincidieran en una sola idea.

Por último, resulta curioso que toda obra importante de Gaudí siempre esté coronada con la Amanita muscaria, especie de hongo alucinógeno, así como el uso de la “cruz tridimensional” que no es cristiana.

En este sentido, el propio Gaudí señaló lo siguiente: “El hombre se mueve en dos dimensiones y los ángeles en otro tridimensional. A veces después de muchos sacrificios, de dolor continuado y lacerante, el arquitecto alcanza a ver por unos segundos la tridimensionalidad angélica, la arquitectura que surge de esta inspiración produce frutos que sacian generaciones”.

Para Ponde de León, esto explicaría la trascendencia que buscaba Gaudí en su obra, una trascendencia que no se limitaba a lo establecido visionando incluso lo que se halla en el futuro.

Lamentablemente, todos los estudios o muestras que pudieran explicar con mayor claridad las ideas de este genio se perdieron debido a que su taller se incendió perdiéndose para siempre las fórmulas químicas de sus cristales, sus diseños y gran parte de sus dibujos y fotografías, dejando abierta aún la incógnita de qué buscaba Gaudí con sus magníficas construcciones.

Una muerte extraña

Un dato más: Gaudí murió el 7 de junio de 1926 atropellado por un tranvía en Barcelona, en su chaqueta, los médicos del Hospital de Pobres encontraron un puñado de frutos secos en uno de sus bolsillos y en el otro, una hoja en donde se hallaban fragmentos del Apocalipsis de San Juan.

4 comentarios:

juanmoncayo dijo...

Quien suponga que la disposición de
las obras Gaudi no tienen que ver con la Osa Mayor, por que trabajó para diversos pedidos, desconoce
la existencia de la MANO que mueve la llave que da Luz.En la obra de G.A.U.DI es evidente la conexión.
Por lo que damos gracias.

Anónimo dijo...

El cuadrado mágico de la fachada de la Pasión es obra de Subirachs, no de Gaudí. Así que no busquemos tres pies al gato y documentémosnos un poco más, por favor.

Anónimo dijo...

Anonimo, y tu no has oido nunca que subirach dijo que el era una reencarnacion d gaudi...

Anónimo dijo...

Como dice Anónimo, el cuadrado 'mágico' al que se hace referencia es obra del escultor Subirachs, bastante, bastante posterior a Gaudí. Tanto, que Gaudí y él no llegaron ni a conocerse. No estaría mal documentarse un poco antes de meter en el mismo saco a todo el mundo. Y Subirachs nunca dijo ser una reencarnación de Gaudí, esto ya sí que me parece salirse del tiesto. Ningún problema con que la gente se entretenga buscando señales masónicas en la obra de Gaudí pero, por favor, hagámoslo con cierta autoridad, documentación y respeto. Citar a dos o tres autores no legitima cualquier comentario. Saludos.