LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA DE LOS VAMPIROS

LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA DE LOS VAMPIROS




Si bien es cierto, las historias de vampiros son en su mayoría relatos ligados a la imaginería popular, para muchos doctores y científicos estas historias encerrarían en su interior hechos reales y concretos vinculados más bien a la ciencia y la medicina.

Y es que muchos especialistas ven en las descripciones dadas de estos seres a través de lo siglos, rasgos que lo relacionarían no con maldiciones demoníacas sino con extrañas enfermedades que en tiempos pasados pudieron generar y motivar el inicio de las citadas leyendas.

Es decir, para ellos, los vampiros sí existieron, y si bien no eran inmortales ni podían transformar su figura humana en la de animales, sí vivían entre las penumbras, sí eran desfigurados y sobre todo, sí bebían sangre.

El miedo a la luz

Algunos investigadores han declarado que el temor a la luz de los vampiros (y su posterior gusto por la noche) se puede deber a la extraña enfermedad Pelagra, también llamada enfermedad de la Rosa o de la piel arrugada.

Este mal causado por la falta de nutrición en el cuerpo (afectando sobre todo a la parte más pobre de la población), producía debilidad en el cuerpo y provocaba lesiones en la piel al exponerla al sol, ya sea en la cara, el reverso de las manos, el cuello, los antebrazos y en algunas porciones de la pierna, de allí que las personas que padecen de esta enfermedad evitan en todo momento el contacto con la luz solar.

El tipo de lesiones provocadas por la Pelagra en la piel era el arrugamiento y contracción de la misma, por ello que muchos de los padecientes mostraban casi carencia de labios (en muchos casos mostraban las encías dando la sensación de colmillos) y un aspecto deforme en sus narices. Así también, en cuanto al estado psicológico la Pelagra produce gran irritabilidad e insomnio, produciendo en muchos casos diversos tipos de trastornos psicológicos y sociales en las personas.

Los médicos coinciden en que en épocas anteriores al siglo XVIII (fecha en que fue estudiada y catalogada la enfermedad), las familias consideraban a esta enfermedad como un castigo de Dios, por ello apartaban a sus convalecientes, y estos, ante el abandono solían refugiarse en los cementerios, y debido a su fotofobia, sólo salían en las noches, acrecentando así la imagen maldita y misteriosa de estos personajes.

Los bebedores de sangre

En cuanto al tema de beber sangre, lejos de ser un problema psicológico en las personas que realizan esta práctica (búsqueda de la juventud, de la inmortalidad, de la belleza o por rituales satánicos), ésta también tendría una explicación científica.

Muchos de los vampiros debieron ser confundidos con personas que sufrirían de enfermedades relacionadas con la sangre como la Porfiria, que es un mal extraño que altera el metabolismo del fluido vital provocando también los mismos efectos que la Pelagra con la diferencia que para su tratamiento, se le recomendaba a los pacientes beber la sangre de los animales, al día de hoy, el tratamiento no ha variado mucho, actualmente se les da a los pacientes transfusiones para paliar este mal.

Por último muchos también señalan que el vampirismo pudo haber estado ligado a los efectos de la rabia u otras enfermedades que en ese tiempo pudieron ser desconocidas y que hoy son plenamente identificables y explicables.

3 comentarios:

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