El caso OVNI de Teherán (Irán) en 1976, interferencias, persecución y un aterrizaje inexplicable
En el otoño de 1976, una serie de acontecimientos inesperados alteró la rutina nocturna en los cielos de Teherán. Lo que comenzó como simples llamadas de ciudadanos inquietos terminó convirtiéndose en uno de los episodios más desconcertantes reportados por tripulaciones militares. Dos F 4 Phantom de la Fuerza Aérea Imperial Iraní fueron enviados a investigar luces extrañas sobre la ciudad, y lo que experimentaron esa madrugada quedó registrado como un suceso difícil de explicar.
El siguiente relato está basado en el informe que realizó el capitán Henry S. Shields para el boletín trimestral MIJI (Meaconing, Intrusión, Jamming e Interferencia) del Servicio de Seguridad de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. El documento lo puede encontrar al final del artículo.
Luces extrañas sobre Teherán
El 19 de septiembre de 1976, alrededor de las 12:30 de la mañana, la guardia nocturna en el puesto de mando de la Fuerza Aérea Imperial Iraní recibió cuatro llamadas desde un suburbio de la ciudad informando sobre el avistamiento de varios objetos voladores inusuales. Los testigos los describieron como objetos similares a pájaros o helicópteros brillantemente iluminados, aunque no había helicópteros en vuelo en ese momento.
Un oficial superior decidió observar personalmente el fenómeno. Desde el exterior divisó hacia el norte un objeto parecido a una estrella, pero más grande y brillante. Ante esta situación, se ordenó el despegue inmediato de un avión caza Phantom F-4 para investigar.
Al aproximarse a la ciudad, el piloto informó que el objeto era visible a 70 millas (112 kilómetros) de distancia debido a su intensidad luminosa. Sin embargo, cuando el interceptor se situó a unas 25 millas náuticas (46 km), perdió toda la instrumentación y las comunicaciones UHF e intercom. Al abandonar la interceptación y girar hacia su base, todos los sistemas volvieron a la normalidad, como si el objeto hubiera dejado de considerarlo una amenaza.
Interferencias y persecución aérea
Diez minutos después del primer intento, un segundo F-4 fue enviado. El oficial de interceptación informó que obtuvo contacto de radar a 27 millas náuticas (50 km) en la posición de las 12 en punto y en altura. El objeto parecía acercarse con una velocidad de cierre de 150 nudos. Cuando el avión alcanzó el punto de 25 millas náuticas (46 km), el objeto comenzó a alejarse rápidamente, manteniendo una separación constante mientras seguía siendo visible en la pantalla de radar.
El retorno de radar tenía un tamaño comparable al de un avión cisterna Boeing KC-135 Stratotanker, aunque su brillo intenso impedía calcular su tamaño real. Visualmente, se asemejaba a luces estroboscópicas dispuestas en un patrón rectangular que alternaban azul, verde, rojo y naranja con tal rapidez que parecía que todos los colores estaban presentes al mismo tiempo.
Durante la persecución al sur de Teherán, un segundo objeto luminoso se separó del principal. Tenía un tamaño estimado entre la mitad y un tercio del de la luna y se dirigió directamente hacia el F-4 a gran velocidad. El piloto intentó disparar un misil AIM 9, pero sufrió una pérdida repentina de energía en el panel de control de armamento. Al mismo tiempo, se interrumpieron las comunicaciones UHF y los sistemas internos.
El piloto ejecutó una maniobra evasiva con giro y fuerza negativa para escapar, pero el objeto se posicionó detrás del F-4 a una distancia de tres a cuatro millas náuticas (5 a 7 km). Mientras continuaba el giro, observó que el objeto se movía dentro de su trayectoria y luego regresaba al objeto principal en una maniobra de encuentro precisa.
Un objeto desciende a tierra
Poco después, otro objeto se desprendió y descendió rápidamente hacia el suelo. La tripulación recuperó las comunicaciones y los sistemas de armamento, y observó el descenso esperando una explosión considerable al impactar. Sin embargo, el objeto aterrizó suavemente y proyectó una luz intensa sobre un área de dos a tres kilómetros.
El piloto voló lo más bajo posible sobre la zona para fijar la ubicación exacta. Al día siguiente, la tripulación fue trasladada en helicóptero al lugar donde creían que el objeto había aterrizado. El sitio resultó ser un lecho seco de lago, donde no se observó nada fuera de lo común.
Mientras el helicóptero se desplazaba hacia el oeste, se recibió una señal muy evidente que finalmente fue rastreada hasta una casa cercana. Los ocupantes afirmaron haber escuchado ruidos fuertes y haber visto una luz muy brillante similar a un relámpago durante la noche anterior. Se realizaron preparativos para efectuar diversas pruebas, incluidas verificaciones de radiación en las inmediaciones de la vivienda. No obstante, los resultados de esas pruebas no fueron informados.
Durante el regreso a la base, ambos tripulantes experimentaron dificultades, cerrando así una secuencia de eventos que, según el propio informe, no recibió explicación adicional y quedó archivada sin mayores aclaraciones.
Casi medio siglo después, este episodio continúa generando debate entre quienes estudian el fenómeno ovni y la historia de los encuentros aéreos inexplicables. ¿Qué explicación consideras más razonable para lo que vivieron aquellas tripulaciones en los cielos de Teherán en 1976?
Informe del capitán Henry S. Shields para el boletín trimestral MIJI (Meaconing, Intrusión, Jamming e Interferencia) del Servicio de Seguridad de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.







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