Comandante Ashtar y la Federación Galáctica: El mensaje oculto para la humanidad

 



Por Expediente Oculto

En el vasto universo del fenómeno ovni y el movimiento contactista del siglo XX, pocos nombres han generado tanta fascinación, controversia y permanencia como el del Comandante Ashtar. Su figura se ha convertido en un símbolo dentro de la espiritualidad ufológica, asociada a mensajes de transformación planetaria, advertencias cósmicas y promesas de una nueva etapa para la humanidad. Para miles de seguidores alrededor del mundo, Ashtar no es solo una entidad canalizada, sino un alto oficial de una estructura interestelar conocida como la Federación Galáctica o Comando Ashtar.


El origen del Comandante Ashtar

La historia moderna de Ashtar comienza el 18 de julio de 1952, cuando George W. Van Tassel afirmó haber recibido un mensaje telepático de una inteligencia extraterrestre. Van Tassel, una de las figuras más influyentes del movimiento contactista en Estados Unidos, aseguró que la comunicación provenía de un comandante espacial que se identificó como Ashtar.

El contexto histórico no es menor. En plena Guerra Fría y con el desarrollo de la bomba de hidrógeno generando temor global, el mensaje de Ashtar incluía una advertencia sobre los riesgos de la energía nuclear. Según los relatos, el comandante afirmaba que ciertas detonaciones podían afectar no solo a la Tierra sino al equilibrio del sistema solar. Esta preocupación por el uso destructivo de la tecnología humana se convirtió en uno de los ejes centrales de su discurso.

Con el paso de los años, otros canalizadores comenzaron a recibir mensajes atribuidos a Ashtar. Así fue tomando forma la idea del llamado Comando Ashtar, una organización interdimensional compuesta por millones de seres cuya misión sería supervisar la evolución espiritual de la Tierra.



La Federación Galáctica

Dentro de la narrativa contactista, Ashtar es presentado como un comandante de alto rango, responsable de un vasto sector espacial que incluye el sistema solar. Se le describe como un director de operaciones espirituales, encargado de coordinar flotas de naves y equipos de seres avanzados que trabajan por la elevación de la conciencia humana.

En muchos mensajes posteriores, su labor aparece vinculada a la llamada Federación Galáctica de la Luz, una confederación de civilizaciones evolucionadas que velarían por el cumplimiento de leyes universales. Según esta visión, la Tierra estaría atravesando una fase crítica de transición vibratoria, y la Federación actuaría como observadora y guía, respetando el libre albedrío humano.

El Comando Ashtar sería, dentro de esa estructura, una especie de división especializada en la protección y asistencia durante periodos de cambio planetario. Se habla de millones de naves en las cercanías del planeta, operando en planos que no siempre son perceptibles para los sentidos físicos.


Aspecto y manifestaciones

Uno de los aspectos más llamativos en torno al Comandante Ashtar es la variedad de descripciones sobre su apariencia. La mayoría de los testimonios coinciden en que rara vez se manifiesta de forma física. Generalmente es percibido como una voz, una presencia luminosa o una figura vista en experiencias fuera del cuerpo.

Cuando se le describe con rasgos humanoides, suele aparecer como un ser alto, de porte erguido, con facciones finas y mirada penetrante. Algunos relatos hablan de cabello claro y ojos intensos, mientras que otros lo presentan con rasgos más oscuros. Esta diversidad ha sido interpretada por sus seguidores como una adaptación vibratoria, es decir, una manifestación ajustada a la percepción del observador.

En varias canalizaciones se afirma que su origen se encuentra en planos etéricos, lo que implicaría que su naturaleza no es puramente material. Para interactuar con la dimensión física, debería descender en frecuencia vibratoria, lo que explicaría la dificultad de una manifestación tangible y constante.



El mensaje de transformación y Ascensión

El núcleo del mensaje de Ashtar gira en torno a la transformación espiritual de la humanidad. A lo largo de las décadas, sus comunicaciones han insistido en la necesidad de elevar la conciencia, abandonar el miedo y alinearse con principios universales de amor, cooperación y servicio.

En los años ochenta y noventa, el discurso comenzó a centrarse con mayor fuerza en la idea de la Ascensión. Según esta narrativa, la Tierra estaría destinada a experimentar un proceso de purificación seguido de una etapa de luz y armonía. Los llamados trabajadores de la Luz tendrían un papel clave en esta transición, actuando como anclajes de energía positiva en el planeta.

Aunque muchas de las fechas y eventos anunciados no se materializaron de forma visible, algunos seguidores sostienen que los cambios han sido sutiles y progresivos. Se habla de transformaciones invisibles en la conciencia colectiva que se manifestarían gradualmente a través de la cultura, los sueños y el aumento de avistamientos de naves.

El mensaje también incluye una advertencia sobre la confusión entre encuentros positivos y experiencias negativas atribuidas a otras entidades. Dentro de esta cosmovisión, existiría una distinción clara entre naves de luz asociadas a la Federación y fenómenos vinculados a agendas menos benevolentes.


Influencia cultural y legado

La figura de Ashtar trascendió el círculo inicial de los años cincuenta y se expandió globalmente gracias a libros, conferencias y posteriormente internet. Movimientos espirituales de la Nueva Era adoptaron su imagen como símbolo de guía cósmica. Al mismo tiempo, sectores religiosos críticos lo reinterpretaron como una figura engañosa, lo que alimentó el debate en torno a su naturaleza.

Incluso se ha señalado que el nombre Ashtar podría estar relacionado con tradiciones esotéricas anteriores, como las descritas en Oahspe, obra del siglo XIX que hablaba de seres guardianes que viajaban por el cosmos en naves etéricas. Esta posible conexión muestra cómo la narrativa moderna pudo haberse nutrido de corrientes místicas previas.

Hoy, el Comandante Ashtar continúa siendo una figura activa en comunidades espirituales y ufológicas. Para unos representa una inteligencia superior comprometida con la evolución humana. Para otros es un producto cultural surgido en un contexto histórico marcado por el temor nuclear y la fascinación por el espacio.

Más allá de las interpretaciones, su mensaje ha mantenido una constante a lo largo del tiempo. La humanidad estaría ante una oportunidad de cambio profundo, y cada individuo tendría un papel en esa transformación interior.


¿Podría el persistente atractivo del Comandante Ashtar revelar más sobre nuestras propias aspiraciones espirituales que sobre la existencia de una flota estelar observando la Tierra?

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