LOS ANIMALES FANTASMA





Cientos son las historias que hay en el mundo sobre los fantasmas. No hay quien no haya oído una ni persona que esté ajeno a ellas. Y los hay, lo sabemos, de todo tipo: la niña de cabello largo y negro, el fraile, el soldado, el hombre alto con sombrero o algún familiar o amigo cercano, entre otros personajes. Sin embargo, resulta curioso que la mayoría de estos casos se refieran a encuentros con los supuestos espectros de personas. Pero ¿qué hay de los animales? ¿Pueden los animales, nuestras mascotas por ejemplo, aparecer como fantasmas?

¿Los animales tienen alma?

Antes de adentrarnos en este artículo, vale aclarar una cuestión que resulta fundamental para entender el texto siguiente, y es responder la pregunta si acaso los animales tienen alma. Esto, entendiendo, como lo entienden la mayoría de las religiones, que los fantasmas son el producto de almas que no han podido dar ese paso hacia el más allá.

La respuesta resula ser polémica pues desde hace mucho, religiones como la católica, se ha preguntado si los animales  tienen alma. No vamos a meternos en esos vericuetos teológicos y filosóficos sobre el asunto, pues son materias muy especializadas y harto complicadas, sin embargo, para el entendimiento de este artículo, basta con decir que para nosotros los animales sí poseen alma y por lo tanto, sí son capaces de "penar".

Casos de mascotas fantasmas

El escritor e investigador español Miguel Pedrero, en su libro "Nos vemos en el cielo" cuenta varias experiencias y casos sobre este tema. Una de esas historias narra la experiencia de una mujer de Madrid que adoptó dos perros. Con el tiempo, uno de los perros falleció y el otro, que era una perra llamada Candy, cayó en una gran depresión en la que no comía, no quería beber agua, etcétera. Un día, y luego de que el veterinario le dijera que no podía hacer nada para mejorar el ánimo de la mascota, la mujer se encontraba en su casa cuando de pronto escuchó el grito de su hermana que se encontraba en otra habitación.

Al ir adonde ella, ésta le dijo que había visto al perro que había fallecido entrando a la habitación en donde estaba Candy, inmediatamente las mujeres ingresaron a la habitación y solo encontraron a Candy dormida. La hermana le juró a la dueña que había visto al otro perro y entonces la mujer se preocupó, pues pensó que el perro fallecido había venido para llevarse a Candy y le apostó a su hermana que su perra no tardaría en fallecer, y efectivamente, pocos días después, Candy falleció.

Otro caso que cuenta el libro es la de otro perro que falleció luego de una terrible enfermedad que le causaba un gran dolor. Después de esta muerte, pocas horas después, la dueña tuvo un sueño en la que veía a su perro correr hacia ella para recibirla como sucedía generalmente cuando ella llegaba a la casa. Esto le generó cierto consuelo al despertar. Cuatro días después, soñó nuevamente con su perro pero éste se mostraba como enfandado con ella. Detrás de su perro ella vio a un hombre que no quería dejarlos a solas. Luego, al perro se le pasó el enfado y fue hacia ella y se echó sobre ella como solía hacerlo. Al suceder esto, la mujer se despierta y ya estando consciente, continuó sintiendo el peso de su perro sobre uno de sus brazos. Luego de una hora, cuando sintió que su brazo ya le dolía, le pidió a su perro (estaba convencida de que era su perro el que estaba allí) que se fuera porque su brazo ya le estaba doliendo. Y poco a poco el peso fue desapareciendo hasta que desapareció. Unas semanas después ocurrió la despedida definitiva. Cuando la dueña fue el baño una mañana, se sienta en la taza del baño y vio que su perro entraba al baño como siempre lo hacía. Vio que el perro ingresó, que se colocó a sus pies, es más, sintió el roce del perro y luego, cuando se sentó, se fue desvaneciendo. La mujer se encontraba completamente despierta.

A esto se suman experiencias como por ejemplo el sonido de pasos de las mascotas en determinadas zonas de las casas, a veces también se oyen algunos gemidos, y en casos más increíbles, el movimiento de los juguetes que solían ser el favorito de estos animales. Lo interesante de esto es que cada uno de estos encuentros o estos fenómenos, lejos de motivar el miedo de las personas, lo que provocan es cierta paz y consuelo, en el que los dueños tienen la oportunidad de despedirse de estos seres queridos.


Y tú, ¿conoces o has tenido una experiencia similar?

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