¿TE PERDISTE LA CEREMONIA DE CANONIZACIÓN DE JUAN XXIII Y JUAN PABLO II? ACÁ UN RESUMEN



Si te perdiste la ceremonia de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, acá te dejamos un resumen con los momentos más importantes de esta histórica ceremonia.

LA FECHA
Esta ceremonia se realizó el 27 de abril de 2014. 10 de la mañana hora de Italia, y a las 3 de la madrugada, hora peruana.

LA CIFRA


Según los medios de comunicación, en la ceremonia participaron 130 cardenales, mil obispos y 6 mil sacerdotes. Esto sin contar por supuesto de la presencia del Papa Francisco y del Papa emérito Benedicto XVI. En cuanto a los fieles que se encontraban en la Plaza San Pedro y en sus alrededores, se estima que la cifra llegó a unas 500 mil personas.

PAPAS SANTOS
Con la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, son 80 los Papas canonizados.

EL PAPA EMÉRITO


Como lo mencionamos, uno de los momentos más importantes fue la llegada del Papa emérito Benedicto XVI a la ceremonia de canonización. Los fieles lo recibieron con aplausos.

LA LLEGADA DEL PAPA FRANCISCO Y EL BÁCULO


Una de las imágenes más comentadas en las redes sociales como Twitter, fue la aparición del Papa Francisco con el báculo que usaba Juan Pablo II durante sus múltiples viajes. Este báculo característico lo acompañó durante toda la ceremonia.

EL ABRAZO


Otro de los momentos más comentados fue el abrazo del Papa Francisco con Benedicto XVI.

LAS FRASES
Papa Francisco: "Declaramos santos a los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II; y, los inscribimos en el Catálogo de los Santos".

Papa Francisco: "Me gusta pensar en San Juan XXIII como el Papa de la docilidad al Espíritu. Y en San Juan Pablo II, como el Papa de la familia"

LA LATINA QUE PERMITIÓ CANONIZACIÓN DE JUAN PABLO II


La encargada de llevar la reliquia de Juan Pablo II, fue la costarricense Floribeth Mora, cuya milagrosa sanación, permitió la canonización de Juan Pablo II.

LAS RELIQUIAS


En el caso de Juan XXIII, la reliquia es un pedazo de piel que se desprendió durante la exhumación; y en el de Juan Pablo II, una ampolla de sangre.



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