GIGANTES DE LIMA: LA HISTORIA DE JUAN NÚÑEZ Y BASILIO HUAYLAS

Única imagen que se tiene de Basilio Huaylas, hecha en 1805

Por Percy Taira

Las historias y relatos sobre la existencia de gigantes en nuestro país, son muy antiguas. Según cuentan algunos cronistas españoles, los antiguos pobladores del Perú, creían que la ciudad de Pachacamac, por ejemplo, fue construida y era habitada por gigantes. O que estos hombres habitaban también en zonas como Santa Elena, hoy Ecuador, o Puerto Viejo, en Piura.

Pero eso es la leyenda, el mito, los relatos fantásticos. Lo cierto es que sí hubo, por lo menos en Lima, dos verdaderos gigantes, que fueron registrados y convivieron con los habitantes de la Lima antigua. Hoy vamos a conocer el caso de dos de ellos, de Juan Núñez y Basilio Huaylas.

Juan Núñez tenía 18 años de edad cuando llegó a Lima 1630 proviniente de Huamanga (Ayacucho). Era hijo de un padre español y una madre, india. Núñez vivió en una casa ubicada en un callejón de lo que es hoy la cuadra 6 del jirón Cusco o Mesa Redonda, y de inmediato llamó la atención de sus vecinos, por su gran estatura.

Según los testigos de la época, este ayacuchano, medía tres varas de alto, es decir, cerca de dos metros cincuenta, y sus pies medían más de media vara, es decir, alrededor de 40 centímetros.

Tal era su fama en la ciudad, que el propio Virrey Conde de Chinchón, oyó hablar de él y de inmediato ordenó su captura para que sea enviado a España, como una curiosidad o rareza para los reyes. Sin embargo, antes de su viaje Juan Núñez falleció, se dice, por pena, y sólo llegó a Madrid, un retrato de él.

Tras su muerte, el callejón en donde vivió Juan Núñez fue rebautizado popularmente como el Callejón del Gigante.

Pero este no fue el único Callejón del Gigante en la antigua Lima, pues hubo otra calle del Gigante, en honor a otro hombre de gran talla que vivió en el Cercado de Lima. Esta es la historia de Basilio Huaylas.

Basilio Huaylas fue natural de Castrovirreina (hoy provincia de Huancavelica) pero fue traído a Lima a finales del siglo XVIII, por un empresario que lo presentó como una curiosidad a los limeños de la época en la Plaza de Acho. Basilio llegó a Lima a la edad de 24 años y según registros periodísticos de la época se dice que medía alrededor de 2.21 m. de altura.

Pero el caso de Basilio, como es de comprender, no sólo llamó la atención de sus vecinos, sino también de varios intelectuales y médicos de ese entonces, que buscaban explicar el porqué de este extraño desarrollo físico. Uno de ellos fue Hipólito Unánue, quien en varias ediciones del Mercurio Peruano, trató el extraño caso de este gigante.

En uno de sus artículos publicado en 1792, en el mencionado medio, el intelectual peruano, trata de analizar, médicamente, los detalles más resaltantes de Basilio Huaylas. Nos cuenta:

“Tiene de largo 7 pies castellanos, 2 pulgadas y algunas líneas. La distribución de sus miembros no está proporcionada. De la cintura para arriba son monstruosos. Tiene una tercia de cara, cinco sesmas de ancho de la espalda, y tan largos los brazos que, estando de pie derecho, las puntas de los dedos de las manos tocan las rodillas. De la cintura para abajo, se halla un poco desmedrado. La pierna derecha tiene una pulgada menos de longitud que la izquierda. Cuenta que en su niñez sufrió un golpe en la primera, y que de allí le proviene este defecto".

La única imagen que se tiene de Basilio Huaylas es la ilustración publicada en 1805 que encabeza la nota, más allá de esto, no hay mayores datos sobre el futuro que tuvo este gigante peruano. 


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