MATVEY KUZMIN, EL LOBO SOLITARIO RUSO QUE DERROTÓ A UN BATALLÓN NAZI

Por Percy Taira

El hecho ocurrió en 1942. A tres años de iniciada la Segunda Guerra Mundial entre los aliados de Europa y Norteamérica contra las fuerzas militares de la dictadura nazi de Adolfo Hitler. En ese entonces, en la región boscosa y montañosa de Kurakino (hoy Velikie Luki, región de Pskov), Matvey Kuzmin, un anciano ruso de 83 años, se encontraba, como todos los días, realizando sus tareas diarias de caza, pesca, recojo de leña; alejado completamente de las ocurrencias y consecuencias que la gran guerra provocaba en gran parte del mundo.

Fue en medio de esta rutina diaria cuando Matvey Kuzmin, conocido también por los lugareños como “Biruiuk” o lobo solitario por su carácter hosco, se topó con un batallón de la Primera División de Montaña del ejército Alemán.

Cuenta la historia que en abril de 1942, aquella Primera División recibió la orden de hacer una avanzada hasta Pershino, lugar ocupado por las tropas soviéticas, que quedaba a unos 6 kilómetros de Kurakino.

El comandante alemán encargado de la misión le pidió a Matvey Kuzmin que fuera el guía de la avanzada, a cambio, el militar le daría dinero, harina, kerosene y un rifle de caza nuevo. El objetivo de los alemanes era claro: sorprender y dar una emboscada por la retaguardia a las tropas rusas que se encontraban en la zona. Matvey Kuzmin aceptó el trato, o por lo menos, eso les hizo creer a los alemanes.

Una vez hecho el acuerdo, Kuzmin, le pidió a su nieto (aunque otros dicen que fue su hijo) de unos 14 años llamado Vasilij para que diera aviso a las tropas rusas sobre las intenciones de los alemanes. Asimismo le pidió que les comunicara el plan que él había urdido para derrotar a la división alemana.

La estrategia de Kuzmin era la siguiente: guiaría al ejército alemán hasta las cercanías de Malkino atravesando el bosque, tal como fue acordado, pero los llevaría por una ruta más difícil, para provocar su agotamiento y cansancio, y así hacerlos presas fáciles para una emboscada rusa.

LA VICTORIA DEL LOBO SOLITARIO
El plan de Kuzmin se realizó a la perfección… o casi. Tras varias horas de marcha con la nieve hasta las rodillas, el ejército alemán, cansado y con frío, llegó de madrugada a la zona acordada de Pershino. De pronto, los rusos, avisados a tiempo por Visilij, salieron de su escondite y comenzaron a disparar sus ametralladoras contra el ejército enemigo.

Los alemanes cayeron en la trampa del viejo lobo solitario y pocos lograron huir de aquella arremetida. Se dice que el saldo de esa emboscada fue de 50 nazis muertos y 20 solados prisioneros. Lamentablemente, una de esas bajas fue la del propio Kuzmin, quien en medio de la fragua fue asesinado por uno de los oficiales alemanes.
HÉROE DE LA UNIÓN SOVIÉTICA
La historia de Matvey Kuzmin fue publicada por primera vez en el diario Pravda (diario de la antigua URSS). El artículo se llamó “El último día de Matvey Kuzmin” y fue escrito por el periodista y corresponsal militar, Boris Polevoy. Luego esta historia se convertiría en un cuento infantil, dándole un aire casi mítico a la historia de valor y de amor a la patria de este anciano del bosque ruso.

Pero la historia, a veces, es justa, y fue por ello que, veinte años después de terminar la Segunda Guerra Mundial, en 1965, Matvey Kuzmin fue nombrado Héroe de la Unión Soviética, convirtiéndose en la persona de más edad que recibe esta condecoración.

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