REFLEXIÓN: LA PRESIÓN A LA PATERNIDAD Y MATERNIDAD EN NUESTRA SOCIEDAD


Por Percy Taira

Hace dos días me encontré con una vieja amiga de la universidad y me dio la sorpresa de que estaba embarazada y que tenía más de cinco meses de embarazo. Ella era una de esas amigas que siempre decían que jamás estaría embarazada pues no se veía a sí misma como madre, pero al verla la vi tan emocionada que era evidente que había cambiado de opinión.

Ella decidió estar embarazada, fue la decisión que ella tomó porque llegó un momento en el que ella se sentía preparada para ser madre.

A veces de jóvenes tenemos una visión de nuestro futuro determinada y cuando vamos creciendo, por diversas razones, esa percepción que tenemos cambia, y eso está bien.

Sin embargo lo que hoy quiero compartir con ustedes es el lado opuesto. Y es que a veces nuestra sociedad nos obliga a tomar ciertas decisiones, creer que necesitamos ciertas cosas o que necesitamos pasar por ciertos momentos en la vida que en el fondo no queremos y en el fondo tampoco necesitamos o solo sentimos que no estamos preparados para ello.

Esto sucede con el asunto de ser padres. El tema de tener hijos.

Veo constantemente en las redes sociales y también en los medios de comunicación tradicionales, cómo la sociedad empuja a los jóvenes, especialmente a las mujeres, a tener hijos. Casi como una obligación hacia ellos. Y salen con ese discurso del "no te preocupes, a nadie nos enseñan a ser padres" y "en el camino aprenderás", y "verás que será lo más bella que has tenido en la vida", hasta el más común "ya tienes edad para hacerlo ¿cuánto más vas a esperar?"

Por supuesto que hay otros muchos más agresivos, que suelen decir a las mujeres que una mujer sin hijos, es una mujer incompleta, y este, es un discurso que lamentablemente, se cree y se expresa mucho en nuestra sociedad.

Cierto que hay gente que sí se siente preparada para tener hijos, y muchos incluso, han deseado toda su vida tenerlos, y felicitaciones por ello. Sin embargo, no todos tienen por qué tener las mismas ambiciones y planes de vida, ni tampoco, seguir por el mismo camino.

Pero por esa presión social, muchos hombres y mujeres (la responsabilidad de tener y criar un hijo es igual para ambos) decidieron tener un hijo a pesar de no desearlo y se dan cuenta de que no, que no era verdad que uno se hace padre después, que uno llega a querer ese tipo de responsabilidades cuando el niño llega. No, se dan cuenta, allí, con el hijo en brazos, que no estaban preparados para ser padres y lo peor de todo, es que ni siquiera les interesa. Y al final, quien paga ese “error”, son los pequeños.

Quien carga con el peso de esos discursos generalistas y mal empleados por la sociedad, a la larga, siempre es el niño. Y entonces tenemos padres que no tienen la madurez suficiente para tener hijos (la madurez no es cuestión de edad sino es un asunto de desarrollo emocional y mental), que no cuentan con la tolerancia suficiente para criar hijos y vemos a entonces a niños que son maltratados y mal criados, y en algunos casos lamentablemente, también son abandonados.

Y ese niño, criado con estas características, algún día será adulto, y repetirá el círculo vicioso de desprotección que vivió en su infancia y entonces, probablemente, críe a sus hijos también con las mismas desafecciones.

Pero por suerte, esta tendencia está cambiando. Hoy son más los jóvenes que saben y conocen el peso y la responsabilidad que requiere ser padres y no caen en la presión social o familiar, de tener hijos "porque DEBEN tenerlos". Son conscientes de que tener hijos no te hace buena ni mala persona, sino que te hace una persona con intereses, afectos y con una visión de su vida, distinta a aquellos, que quieren formar una familia.

Cada vez son más los jóvenes que se niegan a seguir ese plan social del estudia en el colegio, postula a la universidad, saca tu título, trabaja, cásate, ten hijos, compra un carro, una casa, jubílate y a la tumba. Claro, eso está bien para quienes este tipo de vida les satisface, pero también es cierto que los seres humanos no somos macillas que podemos ser metidos en un molde para que todos seamos iguales.


Quería compartir esta reflexión solo para decirles a todas esas personas que son agobiadas por esta presión social con respecto a la paternidad o maternidad, que no se dejen apabullar. Cada cuál sabe lo que quiere con su vida, y cada cuál debe conocer cuál es su lugar en el mundo y qué es lo que quiere para su futuro. Lo que digan los demás, en este caso, poco importa. Sean felices, siguiendo su propio camino y sin hacer daño a los demás.

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